Es hora de salir de la zona de confort

Si has llegado aquí creyendo que encontrarás uno de esos artículos sobre ‘10 pasos para salir de tu zona de confort’ -que, por cierto, no te servirán para nada, porque la vida está para experimentarla y no para seguir el camino que otra persona te dibuje-, deja de leer. Si estás aquí sin expectativas, bien hecho. Quizá la chapa que estoy a punto de soltar te inspire y me hagas ser, sin pretenderlo, una buena samaritana. Continuemos.

Nos acabábamos de conocer. Vale, habíamos compartido alguna que otra conversación en Instagram, pero jamás nos habíamos visto cara a cara. Se sentó frente a mí con la sonrisa perfecta, los ojos brillantes y el pelo muy rojo. Sin saber que sufro rutilofobia, me regaló las palabras que necesitaba en el momento oportuno: “Lo que haces ahora no te hace feliz. Está en tu mano salir de ahí. Sólo tienes que ir dando los pasos para abandonar tu zona de confort y ver que ahí afuera te espera algo mucho mejor”. Y, de pronto, la vida entera me hizo ‘click’.

Esto pasó en Barcelona hace unos meses, durante un viaje para asistir a un congreso de Periodismo móvil. De aquel evento me llevé unos cuantos mensajes interesantes, pero fue el encuentro con aquella pelirroja -la única hasta ahora que no me genera rechazo- lo que en realidad mereció la pena y me caló muy hondo, a nivel y profesional.

Supongo que dentro de mí todo estaba muy claro, pero ella fue capaz de plantearme las preguntas precisas para que verbalizara lo que yo en realidad ya sabía. No sólo eso, me ayudó a dar con la respuesta de un modo muy yogui, provocándome una meditación muy necesaria.

Foto de Richard Lee

Foto de Richard Lee

 

El asunto era (es) el siguiente: estaba (estoy) paralizada, acomodada en una rutina que me hacía (hace) sentir vacía, desmotivada, frustrada y apática. Mi mundo era (es) muy cómodo y seguro, las jornadas se repetían (repiten) un día y otro y otro y otro, sin sobresaltos, pero por eso mismo eran (son) muy poco estimulantes. Hasta que sonó el ‘click’. Desde entonces he llegado a unas cuantas conclusiones que me han empujado a trazar un plan para borrar todos los paréntesis de la frase y, por fin, lanzarme a abandonar mi zona de confort y apostar por mis sueños -desecha la interpretación de esta palabra al estilo ‘Mr Wonderful’, por favor. Hablo de objetivos bonitos, pero reales. No de fantasías llenas de unicornios-.

Como ves, el primer paso fue tomar consciencia de mi situación real; asimilé que necesitaba salir de la comodidad en la que estaba (estoy), porque no puedo llegar al sitio con el que sueño si me quedo sentada en el sofá; asumí que en la actualidad hay cosas de mi vida que me hacen estar mal, cambian mi forma de ser -a peor- y no las quiero. En definitiva, detecté la fuente de mal rollo que se había instalado, poco a poco y sin darme cuenta, en mi rutina. Así que lo siguiente es diseñar el esquema para acabar con este tumor. Suena fuerte, pero es que en realidad lo percibo así, como algo dañino dentro de mí. Y estoy decidida a curarme.

Siento miedo, no te voy a engañar, porque todo este proceso implica tomar decisiones difíciles, que asustan, mucho. Para mí es más sencillo quedarme como estoy, pero no es lo que realmente quiero/necesito. Ahora mismo me encuentro preparando el camino para saltar al vacío y todavía no sé si en el equipaje llevo paracaídas. Todos los días me pregunto: “¿Y si sale mal?”. Y, ahora que estoy escribiendo esto, me doy cuenta de que, en este proceso, he aprendido a que la respuesta también sea siempre la misma: “Ya, ¿y si sale bien?”. Para eso estoy trabajando en algo muy importante: creer en mí, en que soy muy capaz de ser valiente y conseguir lo que de verdad quiero. Además, en realidad, cambiar no significa que pierdes lo que hasta ahora tenías, sino que añades, ¿no? Pues allá vamos. Con todas las ganas.

10 Comentarios

  1. Ánimo con esos nuevos objetivos! Pese a todo lo que diga Mr Wonderful y compañía, soy más de la opinión de que no es tan importante llegar a cumplir tus sueños si no aprender a disfrutar el camino hacia ellos. Me alegro de que hayas tomado el (difícil) paso de salir de la zona de confort. Un abrazo!

    • ¡Hola, Patricia!

      Estoy totalmente de acuerdo. El camino es lo más importante 🙂

      Muchas gracias por leerme y por animarte a dejar un comentario, algo muy poco habitual hoy en día jajaja.

      ¡Un abrazo gigante!

  2. Anónimo

    Aleluya¡¡¡, has vuelto¡¡¡, eso es salir de tu zona de confort???, jajajaja, igual es un primer paso…mucho animo¡¡¡¡, yo sigo en ello, a ver cuando llego a mis 35 min en 10 kms.

    Un abrazo¡¡¡.

    • Creo que es uno de los pasos para salir de la zona de confort 🙂

      ¡Gracias por pasarte por aquí!

      P.D. He vuelto para quedarme, lo prometo 😀

  3. Anónimo

    Buen texto! Buenas palabras! Me siento demasiado identificada, incluso parece que lo haya escrito yo misma porque es justo así como me siento. Sin embargo, de momento, no tengo ni el valor ni los medios para dar el paso. Sé lo que debería hacer, sé lo que necesito, pero es demasiado difícil y materialmente ahora mismo no puedo hacer nada.
    Es muy difícil porque me siento atrapada… en fin. De todas formas, leerte me hace ver que no estoy sola. Gracias! ☺

    • ¡Hola!

      Bueno, como he dicho, para mí es más fácil quedarme como estoy. Es lo cómodo. Y así no corro ningún riesgo. Pero he aprendido que la vida es para los valientes, y que lo mejor está por llegar si trabajas para conseguirlo. Así que te animo a que vayas dando pequeños pasos que te saquen del punto en el que estás. Son pequeños gestos que te acercan al lugar en el que te gustaría estar y, de pronto, ya no es tan difícil tomar decisiones complicadas.

      Ya me dirás.

      ¡Un abrazo!

  4. Mario

    Un post muy bueno Saioa sobre superación, superarse siempre es bueno a muchos niveles, personales, profesionales. Referente a salir de la zona de confort voy a diferir sobre lo que escribes; “El asunto era (es) el siguiente: estaba (estoy) paralizada, acomodada en una rutina que me hacía (hace) sentir vacía, desmotivada, frustrada y apática. Mi mundo era (es) muy cómodo y seguro, las jornadas se repetían (repiten) un día y otro y otro y otro, sin sobresaltos, pero por eso mismo eran (son) muy poco estimulantes” leyendo esto luego pones que tienes que salir de la zona de confort. Si te sientes así evidentemente tienes que salir de ahí, pero eso, perdón, pero no creo que sea confort, en absoluto. Desde hace unos cuantos años se está usando videos, post, forums, charlas de como salir de la Zona de Confort para enfrentarte a lo desconocido que ahí es donde te pasan las cosas; sí y no. Si me siento mal en “mi confort” tengo que irme a algo que no controlo ni conozco, ¿esa ansiedad frente a lo desconocido me va a hacer ser más feliz? No, hay una diferencia grande entre evolucionar, aprender y salir de tu zona de confort. Estos discursos en tantas bocas de “gurus” se ha convertido en un mantra desde hace años y todos seguimos siendo “infelices e inseguros” porque siempre queremos más. Si necesitas cambiar algo, cambia, pero no salgas tu “zona de confort”, amplíala, elimina lo negativo y cambia lo que necesites, y eso lo vas a tener que hacer todos los días.

    • ¡Hola, Mario!

      Lo prometido es deuda. Aquí está mi respuesta: sobre lo que comentas de la zona de confort, tienes que entenderla como una zona que dominas, en la que te sientes cómodo y sin riesgo, aunque esa zona te aburra soberanamente y no te aporte nada bueno. Obvio que no es un confort como “oh, qué a gusto estoy aquí”, es más como “aquí me siento segura, porque estoy acostumbrada a todo esto y no me supone ningún esfuerzo”. Yo sí considero que si la zona de confort te hace sentir mal, hay que salir. Creo que evolucionar y aprender, encajan en esa salida. Quedarte parado, no te aporta nada nuevo, no creces, no absorbes conocimientos diferentes y nuevos. Es que todo lo que me estás diciendo es lo que yo entiendo por salir de esa zona. No significa desterrar lo que eres y haces ahora, romper con todo; es sumar cosas que te aportan y que en tu zona no las obtienes porque estás en un bucle que se repite día tras día.

      ¡Mil gracias por tu comentario!

      Me encanta tenerte por aquí.

      Un abrazo 😉

  5. Anónimo

    Querida Loca del Charco, ¡qué valentía y entusiasmo le echas a la vida! Lánzate, tu que puedes, que eso que llamas “zona de confort” también tiene cosas buenas que van a acompañarte allí a donde vayas. Las malas, fuera. No hacen más que estropear tu “zona de confort” y hacerla menos alegre/bonita/estable, créeme.

    Llévate tu energía de donde no la saben valorar y transfórmala en algo tuyo.

    Quizá no lo sepas, pero estoy escribiendo mi primer comentario en un blog. La ocasión lo merece, Charco de locos ha vuelto 😉

    • Qué comentario tan bonito 🙂

      “Llévate tu energía de donde no la saben valorar y transfórmala en algo tuyo”. Me quedo con esta frase, tatuada dentro de mí.

      Mil gracias por ser y estar, amiga.

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