La rodilla, la gran perjudicada del running: consejos para evitar lesiones

La triste historia de mi tobillo, a estas alturas del blog, ya la conoces. Por eso, porque ya es un tema que me aburre hasta a mí, hoy vengo a hablarte de otra articulación que los runners machacamos zancada a zancada y que en mis últimas carreras por la bella Pamplona me ha dado más guerra de la que me gustaría. Aunque este espacio haya sido un buen kleenex muchas veces, esta vez no vengo para llorarte mis penas. Hoy me apetece regalarte un consejo como buena adicta al running -venida a menos- que soy: ¡MIMA TUS RODILLAS! Ellas soportan la mayor parte del impacto cuando corremos y es la zona del cuerpo más lesionada entre los corredores. ¿Por qué? Pues, básicamente, porque, en general, lo hacemos mal -lo de correr, digo-: no cuidamos la técnica de carrera, nos saltamos el calentamiento -ya te expliqué lo importante de este paso antes de correr-, sobreentrenamos y nos calzamos las zapatillas más bonitas sin tener en cuenta si son las adecuadas para nuestro tipo de pisada. Siempre hay excepciones, claro, pero entre el común de los mortales esto suele ser lo normal. Salimos a correr y ya. Después llegan los disgustos.

de rodilla que querrás evitar y soluciones si ya han llamado a tu pierna

Si durante tu carrera sientes molestias en cualquier parte del cuerpo, no hagas oídos sordos, para y acude a un traumatólogo o un fisioterapeuta para que valore el dolor. No vayas de médico -o de cuñado- por la vida y realices tu propio diagnóstico, sólo retrasará tu recuperación.

Las lesiones de rodilla más habituales son:

  • Las que afectan al menisco, la parte de la rodilla que absorbe los impactos y lubrica la articulación. Se trata de una estructura que puede romperse, bien por un mal gesto o por desgaste. La solución habitual es operar, mediante artroscopia o por sutura de menisco. Si la rotura es simple, lo normal es que el paciente vuelva a caminar al día siguiente de la intervención y pueda correr al mes siguiente. En lesiones más complicadas, el tiempo de recuperación oscila entre los 4 y los 6 meses.
  • Las lesiones de ligamento. La más famosa es la rotura del ligamento cruzado anterior. Como el menisco, también se opera mediante artroscopia. El tiempo de recuperación ronda los 6 meses y es necesaria la rehabilitación.
  • Las lesiones de cartílago. Su tratamiento es complejo porque es una estructura que no se regenera. Es una dolencia muy habitual, porque se desgasta con la edad y, sobre todo, con los kilómetros. ¿Te suena la artrosis? Pues eso. Pero también hay quien sufre lesiones de cartílago por traumatismos o gente joven que sufre esta lesión y no precisamente por el desgaste de la edad. La condromalacia rotuliana es uno de los diagnósticos más oídos. La fisioterapia es la mejor opción. Si no, se pueden valorar las infiltraciones de plasma rico en plaquetas -disminuyen la inflamación, pero no son un milagro- o de ácido hilaurónico -con el que se busca lubricar la rodilla y disminuir así el dolor. También existen tratamientos por vía oral -¿has oído del colágeno o el cartílago de tiburón?-, pero no está científicamente comprobada su eficacia. En caso de necesitar infiltraciones, sólo los médicos y especialistas deberían prescribir este tratamiento y llevarlo a cabo en la articulación dañada del paciente. Tú tendrás que encargarte de comprar ácido hialurónico en farmacias, para su posterior infiltración.

 

Consejos para prevenir el dolor de rodilla

Lo primero que he hecho antes de nada es echarte la bronca porque, según yo, hay una serie de cosas que como corredor haces mal. Y eso sin conocerte, ¿eh? Qué osadía la mía. Pasa de mí si no eres de esos, te he prejuzgado y no merezco que me sigas leyendo. Ahora, voy a seguir haciéndome la listilla y voy a darte unas pautas para que tus rodillas no ‘griten’ cuando corres:

  • Haz ejercicios de técnica de carrera. Si buscas en Youtube, encontrarás un montón de vídeos estupendos que te servirán para empezar.
  • Tonifica las piernas. Es importante que trabajes la parte delantera del muslo. Un buen ejercicio son las sentadillas o las zancadas hacia adelante.
  • Evita el asfalto, las bajadas y el ascenso de escalones. Opta por terrenos blandos como la tierra o la hierba.
  • Introduce en tu rutina el calentamiento, con ejercicios de movilidad articular.
  • Realiza un análisis de pisada para escoger las zapatillas perfectas para tus pies.

 

Post patrocinado por Farmacia Bolós

 


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