Ya tengo editorial favorita para mi presunto libro: Ardicia

No he venido a hablar de mi libro, aunque sus bases ya estén redactadas en mi cabeza. Si algún día lo publico, quiero que me edite Ardicia -hala, ya lo he dicho-. Y, como intuirás tras leer el título del post y las dos primeras frases -más que nada porque te presupongo inteligente, no porque yo sea muy obvia-, hoy vengo a escribir sobre ellos. Mis letras no están ni de lejos a la altura de sus obras, pero es que lo hacen todo con tan buen gusto que una amante de la -y de las cosas bonitas- no puede soñar más bajito. Si no, pase, vea y flipe.

Ahora me entiendes, ¿verdad? Qué tipografía, qué portadas -algún día decoraré las paredes de mi casa con estas maravillas-, qué papel. Y qué literatura más… descúbrelo y escribe tú el adjetivo; yo paso de spoilear. Sólo diré que para mí es la alternativa perfecta a las novelas comerciales que acostumbro a leer. Cuando necesito unas dosis de prosa cuidada, acudo a Ardicia.

En mi haber, cinco libros, los más exquisitos de mi colección. De verdad de la buena -no lo digo porque conozca a uno de los editores-. Mi favorito es el último que llegó a mi cajón del trabajo en forma de regalo de despedida: ‘El sastre embrujado’. Con esta obra de Sholem Aleijem descubrí el humor judío y me harté de reír. La paladeé de una sentada y me quedó el regusto típico de las cosas que se recomiendan.

También conquistó mi alma lectora ‘En lo alto de la torre’. Esta fábula del francés Albert Robida cuenta con grandes dosis de humor, toques de ecologismo y mi portada favorita. ‘El gran misterio de Bow’, de Israel Zangwill, me convirtió en una detective. Jugué durante todo el relato a intentar resolver el enigma -un asesinato en una habitación cerrada por dentro- y no lo conseguí.

Con ‘Monstruos parisinos’ no sucedió igual. Aunque le tengo mucho cariño porque fue mi primer Ardicia, no me entusiasmó. El problema es que no soy muy de relatos cortos -porque me quedo con las ganas de más- y este es el caso. También decora mi estantería ‘La casa de las persianas verdes’, pero lo tengo pendiente, así que no te puedo contar mucho más. De momento, sólo adorna -que ya es mucho-.

Hay una cosa que valoro por encima de muchísimas otras y es la pasión. Yo, antítesis del romanticismo, pero amante de las pasiones. No es paradójico; sólo, buen gusto y criterio -¡Hola, modestia!-. Bueno, el caso es que detrás de esta editorial hay muchas horas de trabajo apasionado. Se nota hasta en el nombre: deseo ardiente. Y, ya que no lo preguntas, te diré que es contagioso; porque yo -vaya con la egocéntrica de las narices- padezco Ardicia aguda de publicar en Ardicia. Así, sin presión ni pretensión, que los sueños, sueños son. Venga, vale, prometo no dedicarme a la poesía.

Esto no es un post patrocinado; sólo es que considero que las cosas bien hechas hay que recomendarlas. Échale un vistazo a su página (www.ardiciaeditorial.es) y verás cómo te unes al club de fans 😉

6 Comentarios

  1. Nita Miralles

    Gracias por compartir todo esto! La verdad es que no todos los que mencionas son mis géneros preferidos, o los que suelo disfrutar más. Aún así, probaré a leer alguno por tu buena recomendación y por ese trabajo tan apasionado que se puede ver y seguramente oler a primera vista.

    Un abrazo grande!

    • ¡Hola, Nita! Te diré que aunque tampoco es el tipo de literatura al que yo estaba acostumbrada, me sorprendió mucho y ahora necesito esos libros. Si pruebas, ya me dirás qué te parece.

      Un abrazo.

      Saioa

  2. Anónimo

    Deseo que tu sueño Ardicia se cumpla. Por lo que transmites y la PASIÓN que pones en todo lo que escribes. Tu fan número uno

    • ¡No puedo tener una fan más bonita que tú! Muchas gracias por tu apoyo incondicional 🙂

      De tal palo, tal astilla, dicen 😉

      Muá

  3. Arualchu

    Que pasote. Yo no los conocía. Gracias por enseñarnoslo bonica.

    • ¡A ver si pruebas y me cuentas!

      Un abrazo, bella.

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