Cinco destinos bonitos y baratos para viajar por Europa

Escribo sentada frente a un tentador mapa del mundo. De modo que es complicado no maquinar constantemente. El último fue al continente africano -por cierto, tengo la crónica pendiente; qué raro, ¿verdad? Pronto estará. Lo prometo-, así que en el próximo me apetece explorar . Pensando en el año que está a punto de empezar, he hecho una lista que mezcla ciudades que me muero por conocer y -para que a ti te sirva- he incluido otras que ya he visitado, pero que me robaron el corazón y quiero volver para recuperarlo. Como mis bolsillos agujereados no me permiten excesos, he buscado lo más barato sin renunciar a lo más bonito. Lo que vienen siendo gangas, vaya.

1. SARAJEVO

Sarajevo

Empecemos por Bosnia, un país que me enamoró allá por 2014, año en el que me di una vueltecita por los Balcanes. Ya lo conté en otro post, pero no me importa repetirme si es para recomendar esta joya europea. En concreto, la capital, Sarajevo, me fascinó. Es una ciudad de contrastes, multicultural; las heridas de guerra todavía ‘sangran’ en los edificios, mientras los vecinos avanzan hacia la modernidad. El carácter de los bosnio me llamó mucho la atención, son gente alegre, simpática, acogedora y amable.

Allí todo es muy barato. Para que te hagas una idea: cuando visité Sarajevo, dormí en una furgoneta, pero acabo de hacer una rápida búsqueda y he encontrado alojamientos muy decentes por 17 euros la noche. Nosotros comimos un menú en un restaurante por 10 euros dos personas.

 2. LIUBLIANA

Lago de Bled
A Eslovenia tienes que ir al menos una vez en la vida; tus ojos necesitan ver esos paisajes. Hazme caso. Su capital, Liubliana, también merece una visita. Me pareció una ciudad muy limpia, ordenada, luminosa y verde. Recomiendo ver el atardecer desde la colina del castillo. Allí vi una iniciativa super curiosa y bonita: pequeñas cajitas en los árboles donde la gente deja libros para quien quiera leerlos. Tengo el recuerdo de que no es un destino para nada caro.

Como Liubliana es una ciudad pequeñita, te recomiendo que aproveches para salir de ella y visitar el Lago de Bled. El castillo de Predjama, incrustado en las rocas, también aparece en las guías como imprescindible, pero a mí me decepcionó un poco.

3. CRACOVIA

Cracovia
Cuando mi amigo Iborra regresó de su viaje este verano, quise coger un avión directo a una de las ciudades bonitas de Polonia, Cracovia. Por lo visto, es una ciudad para pasear, tratando de comprender la mezcla de presente y pasado, como si se tratase de una clase de Historia. El centro histórico, peatonal, fue declarado patrimonio mundial en 1978. Quien la visita asegura que es como meterse en una máquina del tiempo. Según tengo entendido, se puede comer allí por unos 5 euros y dormir por menos de 50 euros/noche.

Para aprovechar el viaje, también merece la pena visitar el campo de concentración de Auschwitz y las minas de sal de Wieliczka.

4. TALLIN

Tallin

De Tallin nadie me ha hablado; ni bien ni mal. Pero la he visto en fotos y ¡quiero ir! He leído que es una ciudad pequeña -y sobre el mapa eso parece-, que se puede visitar en un par de días, así que puede ser una buena opción para una escapada de fin de semana o como escala en un viaje más largo. Está conectada con Helsinki por barco, en dos horas. Puede ser un buen combo.

He sumado la amurallada capital de Estonia a mi lista de próximos destinos porque es de esos lugares para visitar sin mapa -como a mí me gusta-, dejando que el azar haga de guía por el laberinto de callejuelas estrechas que dibujan sus casitas medievales y barrocas de colores pastel, mientras tropiezas con torres y castillos. Mi cámara ya está ansiosa por hacer clic allí. He cotilleado precios y hay alojamientos muy cuquis por unos 30 euros/noche.

5. LISBOA

Lisboa
Es una de las ciudades que he visitado este año -y también tengo la crónica pendiente. Soy Miss Desastre-. No podía faltar en esta lista porque volvería ahora mismo sin pensarlo. Lisboa es ACOGEDORA. No sé cuál es el truco de este lugar, pero nada más llegar ya te sientes en casa.

Como quiero escribir un post sobre este viaje, no voy a hacer una descripción detallada de sus bondades; pero sí te diré que la capital portuguesa tiene un encanto decadente que engancha, en parte acentuado por el famoso tranvía. Es una ciudad para callejear y con muchísimos lugares para visitar. Todo es bastante barato; lo único que encarece la cuenta es la bebida. Un consejo: prueba los pasteles de Belem.

Post patrocinado por Elviajerofisgon.com


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Un comentario

  1. Anónimo

    ¡¡¡Un buen resumen!!! Yo sólo he estado en Lisboa, pero los otros sitios de la lista los tengo en la recámara, pendiente de hacer una escapada. También te aconsejo Belgrado y Budapest, tienen estilos muy diferentes, pero son muy interesantes 🙂

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