No soy una yogui, soy una guindilla

Uso una esterilla de camping, ropa de running, no me sé el nombre de las asanas, hace sólo un par de meses hice mi primer saludo al sol y mi maestro es Youtube. No, no soy una yogui, sólo un poco guindilla. La semana pasada, Señor Nadie me dejó el siguiente comentario: “Al final creo que me caes bien porque estás chalá. Si se te cierra un camino, ya te buscarás tú otro para evitar que la vida sea demasiado sencilla”. Así es. Así soy. Con tal de no estar quieta hago lo que sea y esta vez me ha dado por el yoga. Bendita decisión.

Como en casi todo, también soy autodidacta en esto. Cuando tengo un ratito, me pongo un vídeo  y practico durante unos 40 minutos. No creo que sea un buen ejemplo, lo ideal es ir a un centro en el que alguien especializado nos guíe, pero yo, por cuestiones laborales, no puedo comprometerme a más.

La técnica se puede autoaprender, pero el yoga te habla de consciencia y eso cuesta un poco más. El yoga no es la postura, yoga es despertar.

Fernando Sola

¿Por qué hago yoga?

Porque sudo -mucho-, descubro mis puntos fuertes y mis debilidades, me escucho, me sincero conmigo misma, profundizo en lo que soy y en lo que siento y aprendo de mi cuerpo mientras abro la mente. Yoga es fuerza, equilibrio, concentración, aprendizaje continuo y flexibilidad, aderezado con un punto de superación. No es ni tirarse al suelo y meditar, ni entrenar para trabajar en el Circo del Sol. Por supuesto que relaja y desestresa, pero a posteriori, cuando terminas la práctica y sientes fluir la energía. Repito que esta es mi experiencia, lo que me aporta a mí. Si preguntas a otra persona, puede que responda otra cosa.

¿Cómo lo hago?

Descubrí a Blanca y a Nita en internet, mis dos yoguis preferidas. Ellas suelen proponer retos mensuales para ir aprendiendo y mejorando a través de Instagram, Youtube y sus blogs. Pero si no te convencen, hay infinidad de gente en las redes sociales que comparte sus prácticas de yoga y de las que también puedes aprender.

Ahora mismo, estoy siguiendo el #reto12días12intenciones de Nita. Su propuesta es practicar tres días por semana durante un mes focalizando la práctica en una intención. Lo que yo hago es seguir sus sesiones y, después, compartir la experiencia que he tenido en Instagram, a través de una foto y una pequeña reflexión. Mi idea es repetir el reto después de un tiempo y ver de qué manera he evolucionado. Estos son mis 6 primeros días:

DÍA 1. ARMONÍA

El primer día del #reto12dias12intenciones de @reinodenita habla de la armonía y de un equilibrio que a priori no tengo en el tobillo izquierdo, ni ahora mismo en mi vida. Hoy me he recordado/demostrado que el poder está dentro de mí y que en la vida todo es cuestión de buena actitud. La buena o mala suerte no existe. Seguiré adelante con mi bici, mis largos en el agua y el buenrollismo del #yoga que acabo de descubrir. ¡Volveré a las zapatillas!

DÍA 2. AHORA

Frena. Quítate el reloj. Silencia el móvil. Saborea el ahora, escúchate, observa a la persona que tienes frente a ti, huele el momento, palpa lo que sientes. Exprime el hoy, haz que valga la pena cuando mañana sea tu ayer.

DÍAS 3 Y 4. FLUYE Y LIMPIEZA

Intento escucharme una vez al día. Me paro y trato de ver qué tipo de energía fluye por mi cuerpo, se traduce en mi mente y se proyecta en mi comportamiento. Esto, que dicho así parece muy flower power, es vital para ser feliz. Si siento que estoy cargada de buen rollo, intento mantenerlo y contagiarlo. Si noto negatividad, procuro limpiarme evitando malos pensamientos. Esto no siempre lo consigo porque soy bastante crítica conmigo misma y con los demás, pero lo trabajaré y lo puliré. Igual que las dos posturas de hoy. Ay, qué débiles tengo los bracitos., pero qué fuertes se van a hacer.

DÍA 5. ABRIR EL CORAZÓN

¿Cómo vamos a amar a los demás si no nos queremos a nosotros mismos? Veeeeenga mimos para todos, pero lo primero para mí, que es con quien voy a convivir hasta el final.

DÍA 6. HONESTIDAD

Algo me ha molestado hoy mucho. Tenía dos opciones: hacer como que no me dolía o manifestar lo que me hacía daño. He elegido ser honesta con mis emociones aunque me ponga como un huracán y tenga que aprender a gestionarlas.

El otro día me preguntaban por cómo me hacía yo sola las fotos, cómo me daba tiempo a hacer la postura antes de que la cámara se disparase. Si de verdad te interesa, házmelo saber y demostraré lo friki que puedo llegar a ser. Si no, seguiré con mi reputación medio intacta 😉

3 Comentarios

  1. Muy bien Cierva. Esa hiperactividad, ese culo inquieto, te llevará al éxito. Ya falta menos para volver a correr. Nunca me llamó la atención el yoga pero me está resultando interesante. No me veo haciendo esos ejercicios aunque por probar…
    Y sí, yo soy de los que se pregunta cómo te haces las fotos.

  2. Grande Saioa!!!!

    Tengo algunos amigos que hacen un poco de yoga cada mañana, y otro poco después de correr… les ayuda a estirar y relajar.

    La verdad, le tengo ganas a eso del yoga pero no tantas como para buscar el tiempo (aún).

    Lo mejor, que te mantiene a tope, ¡guindilla!

    P.D.: Si has entrenado a un gato para hacer las fotos, has alcanzado el nivel Friky Experto.

  3. Pingback: Apuntes de una yogui en construcción | Charcodelocos

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