La buena suerte o la gran actitud

Cuando era una niña me encantaban los huevos Kinder. A mi hermana también. Mi prioridad era conseguir un muñequito gracioso en el corazón del chocolate. Reservaba la parte dulce para un después que nunca llegaba, como tampoco lo hacía el monigote soñado. Siempre me tocaba un puzzle. Un maldito puzzle. A mi hermana, en cambio, el mejor juguete. Desde entonces arrastro una suerte aciaga que trato de combatir con lo que yo denomino “una gran ”. O al menos, eso intento.

Comencé el 2015 con el tobillo izquierdo al doble de su tamaño normal -esto ya lo sabéis de sobra-, cagándome mil veces en la diosa Fortuna y coleccionando pasas en la boca al borde de la arcada, sólo porque la leyenda dice que “dan ”. Lloré mares hasta que mi madre me dijo con el sonido de la última campanada: “Mira el lado bueno de las cosas como haces siempre. Por lo menos has entrado en el año con el pie derecho, aunque sea porque con el otro no puedes”. Dos neuronas hicieron conexión en mi cerebro -bienvenido, milagro-, sorbí los mocos lloricas y la frase se convirtió en una especie de Pepito Grillo en mi subconsciente, de manera que cuando estoy en la parte baja de mi montaña rusa emocional, pega un silbidito y me vengo arriba.

No es fácil. A veces funciona y otras no. Me estampo contra el muro, duele, refunfuño y luego ya si eso me recompongo. Es necesario, si no sería una jodida gurú de la vida y todos vendríais en peregrinación hasta mi casita en la isla de la Graciosa -sí, sería feliz allí aislada del mundanal ruido- para saber el secreto de la eterna felicidad. Pero no, la realidad es que la niebla me turba alguna que otra vez. Ay, que me lío. El caso es que he encontrado una especie de fórmula para transformar el silbidito en melodía y que dure más el buenrollismo. Vamos, que estoy dando brochazos de colores chillones en el muro gris y aburrido que tengo delante, porque, ya que va para largo, prefiero que esté bonito.

Sé que lo que estoy haciendo no va a derribar el obstáculo. No es una apisonadora, ni un martillo, ni una escalera, ni una pértiga, ni un taladro. Pero qué, ¿me quedo tirada en el sofá lloriqueando porque no puedo dar una puñetera zancada sin querer aniquilar a todos los seres vivos del sistema solar? Pues va a ser que no, oiga. Lo que estoy haciendo es avanzar, seguir moviéndome para no perder el , conservar la ilusión intacta, sentirme útil, comprenderme y aprender. Y lo hago a base de bici, natación y yoga. No es la receta mágica, pero es la que a mí me resulta útil para seguir a flote. Todos necesitamos un salvavidas cuando estamos a la deriva. Y no, no es un trébol de cuatro hojas ni las patas de un conejo, tampoco sirve cruzar los dedos, tocar madera o pedir un deseo a una estrella fugaz. Tú eres tu propio flotador.

10 Comentarios

  1. novatillototal

    El otro día te leí que nos veremos en la marcha contra el cáncer de la AECC.
    Y me alegré. Y me acordé de que, esa carrera, el año pasado me encontré con una Saioa asfixiada en la Taconera después de una salida express ¿recuerdas?
    Y este año volverás a estar, y eso quiere decir, que en cierta medida, caminando, no corriendo, pero volverás.
    Lo demás llegará antes o después pero llegará.
    Un abrazo y para adelante con ese pie derecho

    • Pues me toca trabajar 🙁 así que o me mandan cubrir la marcha o me quedo sin ir. Juuuuuum.

      Fue mi primera carrera después de años sin correr jajajaja y peté pero bien, qué tía…

      Que no te quepa duda de que volveré y más guerrera aún. AUUUUUUU.

  2. Hola Saioa,

    Eres toda una inspiración cada vez que me duele algo (siento acordarme de ti más en los momentos malos que en los buenos) tu gestion de la lesión es maravillosa.

    Piensa que el día que puedas correr sin dolor, vas a volar. Te llevas un entreno que yo no hago ni en 10 años y siempre una sonrisa que dá alas.

    Sigue levantandote con el pie derecho cada mañana, que la que tiene que llegar, llegará. Y manten esa sonrisa que se va a comer 21k.

    Un abrazo!

    • ¡Galo!

      Yo no soy demasiado buen ejemplo para nada. Puede que haya a quien le sirva lo que a mí me es útil para salir adelante, pero nada más.

      Seguiré con el pie derecho y llegaré hasta los 21 🙂 Ni lo dudes.

      Un besazo.

  3. Alex Nenikekamen (@alexcorrerias)

    Me gusta la entrada y la actitud. Me quedo con lo de “Tú eres tu propio flotador” frase que vale para todo

  4. La frase de tu madre es tremenda, ¡me encanta!
    Y ya sabes que lo único que no me gustan son esas mallas horrorosas que te pones. 😉 Por lo demás, todo OK.
    ¡GRAN ACTITUD!

    • Es que mi madre es tremenda.

      Y la hija de las mallas horrorosas se las va a poner hasta que te terminen gustando por aburrimiento jojo

      Un abrazo, tractor.

  5. Anónimo

    Me encanta tu actitud positiva y vale que me has levando el animo yo tengo mi discapacidad una mano pero desde siempre le digo lo mismo a mi mano a moverse no hay dolor haga su trabajo jajaja y nada todo suma ponerse positiva darle una actitud mezclada con humor y ganas, saludos!

    • Qué alegría recibir estos comentarios 🙂

      Sigue con esa actitud y que nadie te diga que no puedes. El poder lo tienes tú 😉

      Súper beso.

Deja un comentario