Diario de una runner: Eh, que sólo corres, no es para tanto

Estaba sentado frente a mí saboreando un pintxo. Apenas me conocía, pero ese matiz le dio un poco igual y se atrevió a mirarme a los ojos metiéndome un tortazo verbal que me pareció una osadía, un acierto y un error al mismo tiempo. “Que no puedas correr no es para tanto. Sólo es correr. No flipes. No puedes hundirte por eso y has cambiado desde que te pasó”. Añadió que le parecía desproporcionado y que no quería saber cuál sería mi reacción si me diagnosticasen, por ejemplo, una enfermedad.

Lo primero que pensé fue “por qué te metes en mi vida si nadie te ha invitado” y “quién eres tú para juzgarme”. Quise irme. Huir, supongo. Lo típico, la reacción de quien se carea con una verdad como un templo y no quiere aceptarla. Pero me quedé ahí, escuchando a mi maquinaria cerebral encajar el golpe y masticar la respuesta. Lo había meditado muchas veces desde el maldito 31 de diciembre. “Mira, a mí correr me da la vida. Entiendo que no lo comprendas, pero es que con las endorfinas se me ordena la mente, me libero del estrés, digiero mejor los baches importantes y me inspira. No sé. Es como un salvavidas”, ‘vomité’. Asintió. Me dio la razón. Y yo creí que lo justo era dársela también a él, porque, efectivamente, a los runners se nos ha ido de las manos.

Correr no es especial ni se acaba de inventar. Se hace -supongo, porque no estuve allí para corroborarlo- desde que el ser ¿humano? se comunicaba mediante sonidos guturales, tenía mucho más pelo y se desplazaba más encorvado. Desde que era mono, vaya. Lo hacen también los animales -y bastante más rápido que nosotros, por cierto-, esos a los que consideramos mentalmente más limitados, pero que nos dan mil vueltas al alma. Y los niños, por puro instinto. Correr es, simplemente, ponerte unas zapatillas y encadenar zancadas a un ritmo más alegre que el caminar. No va más allá. Pero nosotros -y me incluyo como buena runner flipada que soy-, nos creemos héroes, filósofos, modelos, entrenadores, expertos, maestros, ejemplos a seguir, marcadores de tendencias, salvadores de los indefensos, escritores… Y quizá para alguien lo seamos -o lo parezcamos-, pero, cojona, que salimos a correr y punto, por mucho que lo adornemos con hashtags molones y le llamemos .

P.D: Él acabó su pintxo y yo continué con el run-run en la cabeza -nunca mejor dicho-. En cuanto llegue a casa, me calcé las zapatillas y probé a trotar en el pasillo: en una distancia de 5 metros, de puntillas y a 0,3 km/h. Lo siguiente fue tuitearlo, como si fuese una noticia de alcance. Maldita runner flipada. Que sólo corres -corrías-, Saioa, no es para tanto. Ay, pero qué feliz soy cuando lo hago. ¿Y cuando no? En esas estoy, tratando de cambiar la respuesta y que suene a un ‘también’ tan bonito como un sol de primavera.

Imagen de portada | EDUARDO BUXENS/Diario de Navarra

17 Comentarios

  1. Björk Valdesen

    Bravo Saioa, como siempre.

  2. @edudelhierro

    Tan simple y tan sencillo, correr. Y tan importante para los flipaos como nosotros. La vida es pasión y ahora hemos elegido ésta. Siempre hay que tener algo que dé la vida. Una motivación. Llámale pádel, clases de baile, tunear vehículos, o entrenar caracoles de carreras de competición. Pero algo tiene que animar nuestra insignificante existencia. Y nosotros hemos elegido correr. Buena entrada.

    • Y buen comentario. No puedo estar más de acuerdo.

      Gracias por leerme 🙂

  3. Ramón Montes

    Me identifico una por una con todas las ideas que has expresado. No tenemos remedio, pero, por verlo de modo constructivo, me quedo con lo que te han dicho en el comentario anterior, que me ha parecido muy acertado: hacemos las cosas con pasión y por eso nos alteramos cuando no podemos. Llámalo correr, hacer fotos, leer, tocar, lo que sea. Pero por favor con cierta intensidad. Prefiero correr el riesgo de llegar a ser obsesivo (bueno, ya he llegado, me temo) que limitarme a estar por ahí plantado como un mueble.

    • Yo soy una intensa de la vida, así que no sé hacer las cosas de otra forma. Me encanta la gente apasionada y no en el sentido del amor.

      ¡Gracias por animarme siempre tanto!

      Un abrazo.

  4. Javier

    Me encanta como escribes Saioa. Somos unos incomprendidos oiga… que le vamos a hacer. Yo estoy totalmente embarrado en este charcho y me encanta saltar en él. Nos va la marcha y pasamos de abstinencias…. no tenemos solución …. De todas formas si mezclamos la tozudez navarra, una runner con mono y un “no hay huevos” te aseguro que a cabezones no nos gana nadie asi que me apuesto que las 2 cenas que parece que vas a perder, las recuperas en Pamplona en la San Fermín…. Yo te espero en la línea de salida, ya lo verás….. ( y por medio tenemos unas cuantas para probarnos….)

    • Muchas gracias por los ánimos, Javi.

      Lamentablemente, la San Fermín Marathon tendrá que esperar. La resonancia no llega hasta mediados de mayo y ya no me da tiempo si el resultado es lo que cree la traumatóloga. Así que seguiremos trabajando la paciencia, pedaleando y nadando para que la espera sea menos durilla.

      Eso sí, iré a animar 🙂

      Un abrazo.

  5. ¡Qué bueno Saioa, me ha encantado!
    Ánimo que todo pasa y en breve estarás dando zancadas y disfrutando otra vez!!

    • ¡Laura! ¡Qué ilusión leerte por aquí!

      Espero que estés mucho mejor de lo tuyo, que creo que sí porque hace no mucho leí por ahí que estabas ya dando zancadas.

      Muchas gracias por los ánimos campeona.

      Un abrazo.

  6. Jorge Depe (@JorgeDepe)

    Hola Ciervix!

    Correr es especial para los que lo hacemos, y una cosa tonta para los que no. Cómo bien dices, es una afición como otras, pero nos llena.

    En mi humilde opinión, correr ha de darte mucho, pero no correr debería quitarte poco. No es nada fácil y si tengo que poner ejemplos de gente que lo gestiona bien, estás en el top 3 de mi lista.

    Más de un año parado por una lesión que ya casi no molesta pero que no sé que es… y ningún intento de suicidio 😉

    Un besazo, gracias por contar todo así de bien.

    • ¡Galo!

      Me encanta transmitirte buenrrollismo, pero lamentablemente no soy ejemplo de nada jajaja mi gestión de la lesión está siendo mejor de la esperada, pero tengo ratitos que es como para echarme de comer a parte. Ay, bendita adicción.

      Muchas gracias a ti por leerme.

      Un besazo.

  7. Sergio Payá

    qué sólo corres? más bien diría que eh, que corro!!! porque esa frase encierra mucho más que calzarse unas zapas. Encierra por ejemplo estar más cabreados que una mona cuando no podemos hacerlo y eso sólo lo entiende quien ha pasado por ahí, porque correr nos da la vida. Cada paso que des hacia tu recuperación tendrías que subirlo, pero no en twitter, al Boletín Oficial de Estado. Ánimo y a seguir con la recuperación

    • Voy a remover cielo y tierra para poder publicarlo en el BOE jajajajaja

      Mil gracias por tus ánimos 🙂 más vale que los runners me entendéis 😉

      Un abrazo.

  8. GARROSA

    Vaya panda de pelotas, yo creo que escribe mejor un niño de 2 años!

  9. Es una cuestión de habilidad o inteligencia mental. De saber cuándo debemos pensar de una manera y cuándo de otra. El enfoque que le damos. Los matices. Cuando podemos disfrutar del running acertamos al pensar que el correr nos los da todo, libertad, felicidad, salud, ordena nuestros pensamientos. Es algo maravilloso que solo comprendemos los que lo hacemos. Pero cuando nos lesionamos hay que ser inteligente, hay que cambiar el chip. Si estando lesionados, sin poder correr, y seguimos pensando que nos estamos perdiendo lo más maravilloso, nos ofuscamos y nos cabreamos con todo y con todos, casi caemos en depresión. Ahí es mejor cambiar el chip y engañarnos con un “bah, es solo correr, tengo muchas otras cosas buenas”. En el fondo sabes que es mentira, en el fondo sabes que te engañas. Pero mientras dura la lesión no pasa nada si te engañas un poquito. Y canalizas las energías en la recuperación y en otros aspectos de la vida. Después cuando todo se recupera vuelves a abrir las puertas de la pasión y disfrutas esas zancadas como si fueran néctar supremo. Pero que una lesión no te quite la sonrisa. Eso nunca. Eso jamás.

    Ánimo y a por todas!!!

    • ¡Buenísima reflexión!

      Yo no me rindo 🙂 Aquí sigo con la ilusión intacta, aunque la paciencia al límite.

      Mil gracias por los ánimos, Antonio.

      Un abrazo.

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