Doctor, soy una morbolectora

Mamá, papá, tapaos los oídos. Doctor, usted ábralos bien, tengo algo que confesar, aunque le advierto que sólo vengo a reconocerlo, paso de terapias. Soy una yonki orgullosa y feliz.

Todo comenzó cuando paseé la vista por los primeros capítulos de ‘50 sombras de Grey‘. Entonces, en un recóndito lugar de mi cuerpo gritó por primera vez la ninfómana que, por lo visto, todas llevamos dentro.  “Más, más, dame más, quiero más”, perreaba con cada escena tórrida. Fue una experiencia reveladora. Yo y mi yo sexual frente a frente:

– Toc, toc. ¿Hola? ¿De verdad eres Saioa? ¿Seguro que no eres una testosterona con patas, enfundada en cuero y rasgando el aire con un látigo?

– Calla, anda. A estas alturas de la película, si el cuerpo me pide salsa, salsa YO le doy. 

– Chica, quien te entienda que te compre. A la mujer que te rompe un brazo como te pases de la raya, ahora le pone que le azoten. Flipa.

– Eh, que te pires. Esto también es raro para mí. 

Y la verdad es que era rarísimo, así que, más pronto que tarde, reconocí que Saioa la de siempre, la ‘normal’, la Pepito Grillo, tenía razón y sólo se trataba del impacto inicial de un terreno sexual que desconocía. Era inevitable que, con el carácter que tengo, el ardor que me produjo ese libro tarde o temprano me dejase helada. Así que pasé por la segunda y la tercera parte de la trilogía de puntillas, saltándome partes, aborreciendo tanto sexo duro, violento y frío, demasiado más de lo mismo en cada página. De modo que rompí mi carné de ‘pornolectora’.

Seguí leyendo otros géneros, como siempre, buceando en historias más convencionales, temáticas más profundas o tanteando los más leídos. Sin salirme de la norma, vaya. Hasta que mi amiga Ali me descubrió a LA JEFA: la gran Elísabet BenaventBeta Coqueta, para sus fans-, la maestra de escribir la vida tal cual, sin filtro. Y así me convertí en una morbolectora.

¿Pero eso qué es lo que es? Lo de pornolectora vale, pero eso otro… ¿Ein? Vamos a ver, sólo si leéis la Saga Valeria lo entenderéis. Es sexo explícito, natural, polvazos asequibles, nada de posturas imposibles ni súper escenas de pornostar. No es porno duro, sino puro morbo. Se aleja de los novelones, es lectura ligerita, morfina para el estrés. Aunque creo que está más enfocado a mujeres, el hombre puede descubrir mucho de nosotras entre sus páginas. Es la historia de cuatro amigas -cada una con su pedrada-, un pivón de tío, un ex cabrón, diálogos cachondos –“Tengo la coliflor en su punto. ¿Añades tú la bechamel?”– y situaciones desternillantes y muy reales.

No voy a hacer spoiler ni una sinopsis. Yo incito y vosotros veréis si picáis. Sólo os digo que cuando devoré los libros de Beta Coqueta viví otras vidas, follé e hice el amor con la imaginación. Y eso, amigüit@s, siempre salsea la jodida rutina.

Si te apetece probar, estos son los títulos: ‘En los zapatos de Valeria‘, ‘Valeria en el espejo‘, ‘Valeria en blanco y negro‘ y ‘Valeria al desnudo‘. Elísabet Benavent siguió conquistándome con ‘Persiguiendo a Silvia‘ y ‘Encontrando a Silvia‘. Acabé llorando, pero también son libros molones si te gusta este tipo de .

A mí, que ahora me encuentro en un momento tormentoso, se me están atragantando todas las novelas. Así que supliqué en Twitter a las coquetas del mundo un poco de aire fresco y me soplaron esto: ‘El cuaderno de Paula, de Sara Ballarín. Lo he leído y es muy del rollo.

Si a ti sí te gustó ’50 sombras’ -que todo puede ser, oigan-, prueba con la trilogía ‘Crossfire‘, de Sylvia Day.

Conforme vaya leyendo más sobre esta temática -que no la llamaría yo literatura erótica-, amplío la lista a las morbolectoras, que me juego las tetas a que sois muchas 😉


EDITO (septiembre 2017): He seguido mi aventura con la morbolectura y he sumado más títulos de la señorita Beta Coqueta a mi lista de devorados: la trilogía ‘Mi elección’, ‘Horizonte Martina‘ (son dos libros), ‘Mi isla‘ y ‘La magia de ser…” (son dos libros). Sí, soy MUY fan de esta mujer. Debo decir que la saga Valeria me volvió tan loca, que me parece insuperable, pero TODAS las novelas de Elísabet merecen ser leídas. No sólo mujeres, ojo. Más de un hombre me ha dado las gracias por recomendarle este tipo de literatura. Si probáis, ya me contaréis.


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9 Comentarios

  1. Me he quedado sin palabras. Te debo una de callos.

    • Uy, pues para dejarle sin palabras al Tractor… algo muy bueno o muy malo habré escrito.

      Yo por los callos mato. Me lo apunto 😉

  2. Sandra

    Saioa!!!! Soy fan de Beta Coqueta!!! Los dos de Silvia los tengo en la recámara para cuando regrese mi yo lector, que se está tomando unas vacaciones… jejeje.
    Con Grey me pasó lo mismo que a ti, terminé la trilogía por pura cabezonería, y ya!!
    Un besito!
    @sarzoz

    • ¡Hola, Sandra!

      Los de Silvia son diferentes, pero igual de adictivos. Yo lloré más que mucho. Es que me creo tanto a los personajes y los diálogos que al final me afecta jajaja.

      Ya me dirás qué te parecen.

      Un besazo, guapa. Me alegra mucho leerte por aquí 😉

      • Sandra

        Mi yo lector ha vuelto coincidiendo con mis vacaciones por Roma, Florencia y Pisa. Esos ratos de espera y de viaje en avión y tren han hecho que devore la historia de Silvia. Me he reído pero, sobre todo, he llorado y me he emocionado. Qué pasada!!
        Ahora me he puesto, siguiendo con la lectura ligera, con los de Blue Jeans, a ver qué tal! 😉

        • Me alegro mucho de que te hayan gustado 🙂 Yo lloré como si me fuese la vida misma… Qué bonito es vivir así otras vidas, que encima sólo existen en los libros.

          Los de Blue Jeans no he ‘catado’, ya me dirás.

          Muá bonita

          • Sandra

            Pues ya me he terminado los tres de Blue Jeans. Lectura muuuuuy ligera y nada del otro mundo, pero al final me he enganchado a las historias de ese grupo de amigos adolescentes. 😉 Besazooooo

          • Mmmmm me pensaré si leerlos jiji

            Gracias por compartir tus lecturas conmigo, Sandra 🙂

            Muá

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