De furgoperfectos por los Pirineos  (II)

Con el ‘Pobre de mí’ todavía en los labios, el 15 de julio me monté en la VanVan dispuesta a machacar mis sueños vacacionales. Y es que lo mejor para la resaca sanferminera, aunque fastidie, es lo contrario a una playa paradisiaca: bien de monte para sudar los excesos. Así que, sin rechistar, de vuelta a los Pirineos, esta vez rumbo a los parques nacionales de Posets-Maladeta (Huesca) y Aigüestortes-Lago de San Mauricio (Lleida).

DÍA 1. ESPOT

No vomito porque el cansancio de ocho días de curro en el corazón de la fiesta me tiene anestesiada, pero el camino entre Pamplona y Espot hace méritos para convertirse en la ‘Carretera oficial del Demonio’. Venga curvas para aquí y para allá, subidas, bajadas y pasos estechos. Aitor está semi enfurruñado así que tampoco ayuda mucho. Cierro los ojos. Respiro profundamente. Cuento hasta veinte. Me reacomodo en el asiento. Abro los ojos. Me muerdo las uñas. Silencio. El tiempo no pasa. Cinco horas después, cuando la comida está a punto de trepar por el esófago, aparece ante nosotros Espot, un pueblo pequeñito y tranquilo que duerme en el pirineo catalán.

Aparcamos en el furgoperfecto a la entrada del pueblo, un párking muy amplio a escasos metros de la piscina, que es gratuita y tiene baños y duchas (sin agua caliente). Una joyita para los campers, oiga, de hecho nosotros nos quedamos tres noches.

Furgoperfecto de Espot 

DÍA 2. LAGO DE SAN MAURICIO – REFUGIO AMITGES

Voy a ser sincera desde el principio: me pareció una sosada de ruta, pero para domingueros supongo que está bien. Me explico, a mí me gusta la naturaleza salvaje, sin pasarelas de madera ni cemento entre las piedras, y mucho menos me motiva llegar en coche hasta el mismísimo lago. Así es San Mauricio, la gente coge un taxi-todoterreno en Espot que le lleva hasta la orilla, allí comen un picnic y/o pasean. Aitor y yo somos montañeros, nos va la marcha. Olé, qué flipada soy.

Lago San Mauricio

Bueno, a lo que vamos, desde el aparcamiento del parque natural subimos hasta el Estany de San Mauricio -los he visto mucho más bonitos-, y seguimos hacia la cascada de Ratera y el lago con el mismo nombre -éste mola más-.

Estany de Ratera

Como tenemos mono de un entorno más rural, optamos por continuar hacia el Refugio de Amitges, donde pensábamos pernoctar, pero no había hueco, así que nos conformamos con que un grillo nos cante ‘Wiiii wiiiii’ al oído y una nutria-marmota-o vete tú a saber qué nos pegue un silibidito y eche a correr delante de nuestras narices. Reponemos fuerzas e intentamos una aproximación a las Agulles de Amitges, yo me acojono en un paso un poco expuesto y los neveros hacen el resto. Media vuelta y a la , practicando un poco de trail  running por el camino.

Estany de Amitges

Pic d’Amitges

DÍA 3. ESTANY NEGRE – COLL DE SABURÓ

¡Mi ruta favorita! En total recorremos 24 kilómetros, salvamos 1.300 metros de desnivel y ascendemos hasta los 2.667 por un paraje impresionante.

Una ‘cuestarraca’ infinita nos da la bienvenida y nos acompaña hasta el refugio de JM Blanc. INCREÍBLE. Si alguien está pensando en montañear por esta zona, yo sin duda elegiría este lugar para pasar la noche: una cabaña de madera en medio del Estany Tort de Peguera, la antesala del Estany Negre. Nos echamos una cañita admirando el paisaje y continuamos hasta el Lago Negro: más placer para los sentidos. ¡Parece agua de mar!

Refugio de JM Blanc en el Estany Tort de Peguera

Estany Negre

Aunque las vistas desde el collado de Saburó no son demasiado buenas, el camino hasta allí transcurre entre ibones y es bastante bonito. Yo lo recomiendo. Lo malo es que a cierta altura deja de haber árboles y si vais en verano os pasará como a mí: quemada por todos lados. Llegados a este punto y antes de que se me olvide, IMPORTANTÍSIMA la hidratación en la montaña: beber, beber y beber. Como colofón al día, unos lugareños me riegan mientras hago acrobacias para cambiarme en la piscina sin que se me vea nada. “Concurso de camisetas mojadas”, bromean. Resultado: la mochila de Aitor mojada y yo intacta.

Collado de Saburó

DÍA 4. A BENASQUE

Y al cuarto día, descanso. Nos cambiamos de zona y ‘saltamos’ al Pirineo aragonés, a Benasque. Nos instalamos en el camping Aneto -buenas instalaciones- y nos acercamos hasta la Oficina de Turismo para tantear qué ruta hacer al día siguiente. Allí nos quitan de la cabeza subir al Salvaguardia (2.758 metros), porque a partir de 2.500 hay nieve y se necesita material específico. Días después nos arrepentimos de haberle hecho caso.

Como es nuestro día de relax, piscineamos, siesteamos y hacemos el ridículo. “¿No sabes hacer una barbacoa? Ya te enseño yo. Vamos a comprar carbón”. Aitor, muy seguro de sí mismo, se pone manos a la obra y las brasas ni se encienden, así que un alma caritativa nos cede las suyas para que no nos quedemos sin cenar.

DÍA 5. REFUGIO DE ESTÓS – IBON GRAN DE BATISIELLES – IBON DE ESCARPINOSA

Otros 26,5 kilómetros para mis piernitas, con 1.400 de desnivel. La ruta iba a ser light porque mi tobillo estaba pocho, pero como parecemos cabras, pues nada, bien de monte y al final cojeando.

Ibon Gran de Batisielles

Ascendemos desde el camping hasta el refugio de Estós, las cumbres nos tientan pero estamos flojos, así que decidimos hacer un recorrido circular, que termina siendo bastante cañero. Caminamos entre coníferas hasta el Ibonet de Batisielles, huimos de los excursionistas y ascendemos hasta el Ibon Gran de Batisielles. Voy peor de piernas, así que hablo con mi cabeza para no pararme. Llegamos al acuerdo de que soy una campeona y que eso no es nada para mí, que sólo paro para beber. En la meta sopla un viento demasiado molesto y el lago no tiene mucho encanto, así que chocolatina y para abajo. Aitor decide aventurarse a buscar una ruta alternativa, una que no aparece en los mapas pero que sabe que existe. Y para allá que nos vamos. Bajamos por un pedregal con grandes bloques de roca, un camino algo temerario pero muy divertido, que termina en el Ibon de Escarpinosa. Precioso, sí señor. El regreso se me hace muy duro, el tobillo ha gritado ‘¡BASTA!’ y lo arrastro hasta el camping.

DÍA 6. AÍNSA

Y el viaje dice adiós en la villa medieval de Aínsa -muy bonita-, pero antes nos acercamos hasta Llanos del Hospital para husmear próximas expediciones. Allí comprobamos que el Salvaguardia ya no tiene nieve y nos acordamos un poco de la chica que nos atendió en Turismo. No pasa nada, volveremos. ¿Al Aneto? Quizá.

6 Comentarios

  1. L

    Aitor, por la cuenta que te trae, la próxima vez graba tú.Que pareces la cenicienta, tanto limpiar y ordenar jajjjajjjja.¡El video muy chulo y divertido!

    • JAJAJAJA Estamos haciendo una campaña sobre compartir las tareas del hogar ;P

  2. Joaquín

    Un viaje impresionante. Solo con ver las fotos apetece hacerlo. Te profeso una gran cantidad de envidia. Pero de la sana.

    • Pues ya sabes, Ximo: ¡a los Pirineos!

      Y si no, atento al Charco para conocer más zonas desde el sofá. Lo próximo, Croacia 😉

  3. Vaya ruta más chula. Se me han puesto los dientes muyyyy largos. Mis pekes todavía no tienen edad para llevarlos a esos sitios pero ya falta menos, como para San Fermín !! El año que viene intentaré correr la vuelta a Aneto…las cosas con calma y de trekking se ven mejor pero cuando dispones de poco tiempo o es eso o la nada.

    Mi envidia ha sido más del tipo cochina…en fin ,-)

    • Los Pirineos son una fuente inagotable de rutas que te dejan ojiplático. Cuando los peques crezcan un poquito, yo les iniciaría. La naturaleza da unas lecciones desde niño que nunca se olvidan 😉

      Un abrazo, Jerónimo 🙂

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