De furgoperfectos por los Balcanes

Oye, que parece que me va a mí eso del masoquismo. Pude ‘vomitar’ letras sobre mi último viaje nada más apearme en Pamplona, pero no, he preferido fustigarme ahora y rememorar cada instante de un viaje perfecto justo cuando las próximas vacaciones están a años luz.

Con el dedo en la llaga y profesándole a mi yo veraniego una gran envidia, procedo a contagiar ese ligero resquemor a quienes me lean y no hayan estado en el paraíso de los Balcanes. Así soy yo. Un poco maligna. Muahahahaha.

Pamplona – Venecia (Italia) – Eslovenia – Bosnia – Croacia – Verona (Italia) – Carcassone (Francia) – Pamplona. 15 días. 5.756 kilómetros. 1.800 euros.

Día 1. Pamplona – Aigües-Mortes

Carretera para desayunar, comer y cenar. También tormentón. Decidimos llegar hasta Aigües-Mortes, en Francia, y pasar la noche en uno de sus furgoperfectos. ¡Cuidado, los mosquitos devoran!

 

Día 2. Aigües-Mortes – Venecia

Madrugamos y nos empachamos de kilómetros para llegar hasta Venecia. Por el camino, nos flipamos un poco en Mónaco, creyéndonos Raikkonen (es mi favorito de toda la vida) en el circuito de Montecarlo. También hicimos una pausa en el Lago di Garda, un lugar muy recomendable al que van a pasar el día muchas familias. Es como el mar, pero de agua dulce.

Mónaco

Lago di Garda

Tras darnos un baño, continuamos la ruta hacia Venecia. Por los comentarios en los foros, elegimos el camping Serenissima para pasar la noche y acertamos. Dispone de un servicio de autobús que te lleva hasta la ciudad por 1,30 euros. La única pega fue que nuestra parcela estaba plagada de babosas naranjas indestructibles y yo con eso sí que no puedo. Arggggggggg.

Día 3. Venecia

No era la primera vez que visitaba la ciudad de los canales, pero me encantó como si no hubiese paseado por ella jamás. El truco en Venecia está en perderse, en caminar por donde nadie lo hace, alejarse de los tumultos y respirar el aire bohemio que, por ejemplo, se respira en la zona de Castello, la morada de los antiguos trabajadores del astillero.

Lo que quiero decir es que Venecia es esto:

Gran Canal

Puente de Rialto

Gondolero

 

Pero también esto:

Ropa tendida sobre el canal

Tal y como indico en los apuntes que he dejado al final del post, recomiendo comprar un ticket de 24 horas para viajar en vaporetto -una especie de autobús marítimo con el que puedes recorrer la ciudad y las islitas próximas-. Nosotros optamos por la línea que recorre el Gran Canal y también por acercamos a Burano (a 45 minutos), un remanso de paz en donde me dio la sensación -por la gran cantidad de ancianos- de que los venecianos se retiraban a vivir el final de sus días.

Día 4. Venecia – Tour por Eslovenia

Dejamos atrás Italia para continuar hacia Eslovenia, un país del que no tenía una imagen concreta en la cabeza y que me sorprendió muy positivamente.

La primera parada fue el castillo de Predjama, incrustado en las rocas, a mí me decepcionó un poco. Yo os voy a recomendar que no os molestéis en ir hasta allí sólo para eso, pero a otros viajeros les encanta.

Liubliana, la capital de Eslovenia, fue nuestra segunda pausa. Se trata de una ciudad pequeña, limpia y cuqui. Merece la pena subir al castillo y pasear por el parque Tivoli.

Algo que me gustó mucho de Liubliana fue encontrarme con que en el paseo que rodea al castillo existen pequeñas cajitas en los árboles donde la gente deja libros para quien quiera leerlos:

Terminamos el tour esloveno en el lago de Bled, un paraje increíble para nadar, correr, caminar, andar en bici, navegar en barquita… Yo calmé mi mono de running dando una vuelta al lago, unos 6 kilómetros y medio, pero las opciones lúdicas que ofrece son muy variadas. Parada obligatoria si os dejáis caer por Eslovenia. Bueno, juzgad vosotros mismos:

Pasamos la noche en el furgoperfecto de Bled. Pagas 10 euros/noche y puedes utilizar los baños del camping que está al lado. Yo le eché un poco de morro y también usé las duchas.

Día 5. Lago de Bled – Plitvice

De maravilla a maravilla y tiro porque me lleva la corriente. El Parque Natural de Plitvice, en Croacia, es AGUA. Hay tanta cantidad que abruma. A pesar del turismo masivo y de domingueros -a los que aborrezco tremendamente-, esta visita es casi obligada. Para evitar pasear por el parque como en medio de un rebaño de ovejas, recomiendo salirse de la pasarela de madera y subir por un camino señalizado en el monte que te permite ver los lagos y las cascadas desde arriba. Además, por allí transita poca gente. El ‘pero’ de este paraje es el parking. Si vais, armaos de paciencia porque puedes pegarte media hora buscando un hueco libre.

 

Para dormir elegimos el Camping Place Cvetkovic (10 euros/persona). Lo malo: parcelas en cuesta. Lo bueno: gente amable, cabaña tipo indios y vaqueros, agua caliente, wifi gratis y de 8.00 a 10.00 horas te llevan gratis a Plitvice (te ahorras el dinero y la locura del parking).

Día 6. Plitvice – Sarajevo

Y dejamos en ‘pause’ nuestra aventura croata para conocer Bosnia. Adelanto que este país ME ENAMORÓ, sobre todo nuestro primer destino: Sarajevo. Y tengo varias y buenas razones.

En Bosnia, hay tramos muy pequeños de autopista, el resto son carreteras del infierno que te permiten disfrutar del modo de vida de los bosnios rurales, pero también asistir a su conducción temeraria: adelantan en curvas y en raya continua. A lo loco. Cuando mi histeria de copiloto me lo permitió, me quedé fascinada con los pueblos: tras la guerra, la gente ha levantado sus casas de manera básica y sin terminarlas se ponen a habitar en ellas, las dejan de ladrillo, sin pintar, austeras, aunque las puertas y ventanas son nuevas. Allí está muy extendido hacer autostop, lo hacen hasta personas muy mayores, sobre todo mujeres. También es muy común ver puestos de venta ambulante al pie de la carretera: miel, setas, fruta, pieles, CDs… Otro asunto que me sorprendió mucho fue ver lápidas con la cara de la persona fallecida tallada en ella en las cunetas.

Cuando llegamos a la capital tampoco dejé de sorprenderme. Sarajevo es una ciudad de contrastes: los edificios muestran las heridas de guerra mientras sus vecinos avanzan. La destrucción evidente queda eclipsada por la modernidad. La gente tiene un carácter increíble, los bosnios son simpáticos, alegres y amables. Acaban de vivir en el infierno y, sin embargo, no se atisba rencor ni desconfianza. Alucinante. La mezcla de culturas también me fascinó.

 

Dormimos en un lugar mágico, el Autocamp Oaza (10 euros/2 personas + ), a orillas del Lago Jablanica, a la salida de Konjic en dirección Mostar. El dueño es un anciano adorable con un sentido del humor brutal. Por si queréis ir, éstas son las coordenadas: N 43.67269º; E 17.91403º.

Día 7. Sarajevo – Mostar – Dubrovnik

De camino a Mostar, nos detuvimos en Jablanica, donde se puede ver un puente de tren destruido por las bombas y caído sobre el río, y al otro lado la locomotora.

Continuamos la ruta y llegamos a Mostar. Tiene tanta fama de bonito que a mí me decepcionó un poco. Demasiado turismo. A pesar de todo merece la pena pasear por su centro histórico. Allí está el Puente Viejo, destruido durante la Guerra de Bosnia y, ahora, reconstruido. Desde él se lanzan jóvenes bosnios al agua, tras sacarles unas pelas a los turistas.

Vistas desde el Puente Viejo

Puente Viejo de Mostar

Nuestra siguiente parada fue Dubrovnik. Otra vez en Croacia. Visitamos la ciudad de noche y, a pesar de mi ‘alergia’ a las masas, me encantó. La única pega es que las murallas las cierran para las 19.30 horas y a partir de entonces no se puede hacer esa ruta.


El Autocamp Matkovika (15 euros/2 personas + furgo), a unos 10 kilómetros de Dubrovnik, fue nuestro ‘furgohotel’. Tiene una parada de autobús urbano casi en la puerta que te lleva hasta la ciudad.

Día 8. Dubrovnik – Korcula

Creo que lo más cerca que he estado del paraíso es en la isla de Korcula. No he visto un agua más cristalina en mi vida. Hasta allí llegamos en un ferry que cogimos en Orebic (20 euros con furgo).

Ese día tuvimos una suerte increíble:

– ¿Hay sitio para pasar la noche?

– Mmmm, estamos llenos.

– Oh…

– Espera, ¿sólo una noche?

– Sí.

– Entonces nos queda un hueco.

Y ¡ZAS! Nos llevó hasta una parcela que casi rozaba el Adriático. ¡Un privilegio!

Día 9. Korcula – Trpanj

El primer día nos quedamos en la playa del Cámping Vrbovica. Pero al siguiente nos decidimos por Pupnatska Luka, muy bonita, aunque yo quería una playa solitaria.


Después, tocó decir adiós a Korcula -ahora me arrepiento de no haberle dedicado más días-.  Carreteamos hasta Trpanj, donde pasamos la noche de nuevo en primera línea de playa: Autocamp Vrila. Llegamos hasta allí de paso, sólo para evitar la tortura de las aduanas y una mala carretera que nos comimos a la ida. La manera de saltarnos todo esto fue coger un ferry desde Trpanj hasta Ploce. En realidad nuestro destino era Split.

Vistas desde el Autocamp Vrila

Día 10. Trpanj – Split – Trogir

Y al décimo día hicimos turisteo por los pueblitos: Split y Trogir. Ambos tienen un encanto especial, amurallados, con casitas de piedra…

Catedral de Split 

Plaza de la catedral de Split 

Mercado en las catacumbas de Split

 Puerto de Split
Trogir

Castillo de Trogir

Pasamos la noche en el Camping Seget, a las afueras de Trogir.

Día 11. Trogir – Krk – Pula – Rovinj

Al día siguiente nos metimos la cagada monumental del viaje: nos pegamos el palizón para ir hasta la isla de Krk, perdiéndonos Zadar y Sibenik, y total que sólo nos bajamos de la VanVan para comprobar que los campings eran demasiado caros. Media vuelta y para el continente. Del tirón nos fuimos hasta Pula, tiene un anfiteatro romano bastante interesante, y Rovinj. Esta última ciudad me agobió un poco cuando llegamos porque me recordó a Benidorm, 100% turismo, pero cuando descubrí que su centro histórico era una galería de arte callejero, me enamoró. No tengo fotos porque la visitamos de noche y estaba harta de cargar con la Canon 🙁

Pula
Anfiteatro romano de Pula
Anfiteatro romano de Pula

Para rematar el día caótico, le ‘robamos’ a alguien la parcela en el Camping Porton Biondi, en Rovinj, por un malentendido con el inglés.

Día 12. Rovinj – Verona

Y el viaje fue llegando a su fin. Tocó ir deshaciendo el camino para retornar a mi querida Pamplona. Volvimos a atravesar Italia y esta vez paramos en Verona, la ciudad de Romeo y Julieta. De camino, pasamos la mañana en la Playa de la Laguna de Porec. Hay un sinfín de calitas y mucho espacio verde. Además, el parking es gratuito.

Una vez que llegamos a Verona, nos topamos con que el área de ACs estaba completa. Vemos que en un aparcamiento cercano, a un paso del centro histórico, hay varias furgos y autocaravanas y para allí que nos vamos: gratis, céntrico y tranquilo. Las coordenadas: N 45.43586º; E 10.97871º.

Día 13. Verona – Carcassone

Cuando visité Italia en el viaje de estudios de Bachiller, Verona me encantó. No es casual que parásemos aquí 10 años después. Confieso que a estas alturas de la crónica estoy ya un poco espesa. Así que mejor os dejo con las imágenes:

Anfiteatro de Verona
(por dentro lo han reventado poniendo sillas y escenario)

Piazza delle Erbe

Candados amorosos en la casita de Julieta

Saioa fingiendo que escribe en la casita de Julieta

La mejor foto del viaje 

Verona

Día 14. Carcassone – Pamplona

El encanto de la ciudad medieval de Carcassonne (Francia) fue un postre genial para nuestro súper viaje furgoperfecto. Por la mañana, nos acercamos al Lago de Cavayére, un lugar perfecto para todas las edades: playa de arena, parque acuático, parking gratuito, duchas, baños… Por la tarde, nos perdimos por las callejuelas de piedra hasta que el sol dio paso a la luna. La noche la pasamos en un parking a los pies de las murallas.

Apuntes:

  • Llevar un spray repelente de mosquitos para no acabar tal que así:

  • Comprar un ticket de 12/24 horas para recorrer Venecia en vaporetto. Merece la pena.
  • En Venecia todo es carísimo: caña = 4 euros. Para los cerveceros como yo, un drama.
  • El spritz es la bebida típica de los aperitivos en Venecia, como la cerveza en España. A mí me supo a resaca.
  • Para circular por las autovías eslovenas es necesario comprar la ‘viñeta‘ (15 euros/una semana). Si vas a Croacia puedes evitar pagarla así.

  • En sitios como el Parque Nacional de Plitvice hacen descuento si eres estudiante -y si haces como que lo eres-. Nosotros nos ahorramos 20 euros en la entrada presentando el carné de la universidad, aunque ya hace tiempo que no somos universitarios.
  • En Bosnia no hablan mucho inglés, pero ellos se esfuerzan por hacerse entender. Aunque su idioma te suene a “lafjpwhfpwiqjbfipqwbf“, consiguen comunicarse con éxito.
  • Sarajevo es baratísimo. Puedes comer bien por 10 euros/2 personas.
  • La moneda de Bosnia es el marco convertible (km). Un euro equivale a dos marcos.
  • Recomiendo catar un Cevapi, una especie de kebab de salchichas que está muuuuuuy rico y es típico de los Balcanes.
  • Imprescindible llevar un equipo de snorkel a Croacia: el paraíso submarino es brutal.
  • La moneda de Croacia es la kuna. Al cambio, 1 euro equivale más o menos a 7,5 kunas.
  • Si volviese a la costa croata, dedicaría más tiempo a las playas, a encontrar las calas solitarias. No es muy complicado, dejas el coche al borde de la carretera y caminas por senderos hasta hallar una. Con es más complicado porque por el tamaño no se puede dejar en cualquier lado.

 

P.D. Al tratarse de una crónica taaaaan larga, seguramente me habré dejado algo por contar. Si tenéis cualquier duda: comentarios, y contestaré encantada.

12 Comentarios

  1. LA BRUJA

    ¡Muy bonita la crónica, a pesar de ser tan larga! Como siempre dan ganas de coger las maletas y “Carretera y manta”.¡Un besito, he disfrutado mucho leyendola!

    • ¡Muchas gracias Brujita!

      ¿A dónde nos llevará la próxima aventura? Espero que a un sitio más cercano para que no sufras 😉

      ¡Un besazo!

  2. LA BRUJA

    Saioika yo kiero ir
    El aprendiz de brujo

    • Pues ya sabes, aprendiz de brujo, un somnífero para la Bruja y hasta Croacia 🙂

      Yo creo que os iba a gustar muuuuucho.

      ¡Muá!

  3. Alex Nenikekamen (@alexcorrerias)

    Curioso lo de autofustigarte con tus vacaciones. Lo de Italia y Francia te lo perdono porque lo conozco y sé lo que mola y ahí la envidia la tengo más comedida, lo demás me dispara la envidia

    • ¡Alex!

      Envidia me da hasta a mí que lo he vivido, pero bueno así os doy ideas para nuevos viajes 😉

  4. Joaquín

    ¡¡¡Me has tenido un mes esperando esto!!! Espectacular. ¡Te envido hasta el morir! ¡Gracias!
    P.D. Ha faltado una foto con el traje de volantes. Ya tú sabes, mi hija.

    • ¡Tractor!

      Lo bueno se hace esperar 😉 Me alegro de que te haya gustado.

      Sobre lo del traje de volantes, te voy a sorprender. Ya verás ya… 😉

  5. Hola! Estupendo viaje, que me recuerda al nuestro por esos países. Gracias por citarnos en el truco de la viñeta de Eslovenia 🙂
    Saludos!

    • ¡Hola!

      Qué ilusión vuestro comentario 🙂 Cogí muchas ideas de vuestro blog para planear el viaje, así que qué menos que enlazaros por algún lado 😉

      Un abrazo

      • Hola Saioa! Qué bien! Me alegra mucho que fuéramos de utilidad en su día! De eso se trata al final, de compartir y facilitar la vida al siguiente viajero, como ahora estáis haciendo vosotros con vuestra estupenda crónica 🙂
        A seguir así! Un saludo!
        Pruden

        • Os seguiré de cerca 😉

          ¡Buen viaje!

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