Adiós leche

Hasta hace medio año bebía en lugar de agua. Cuando tenía sed -un hecho que en mí se da muy pocas veces-, iba al frigorífico y glu, glu, glu, trago de semidesnatada. La botella de agua, ni tocar. Y era así siempre, desde pequeñita. Pero llegó el día en que mi cuerpo dijo: ¡Basta ya, coñe, que me estás saturando!

Lo recuerdo al detalle. Era una tarde fría de marzo, me tocaba correr 5 kilómetros a muerte, cuando la decidió aparecer cual hombre del mazo.

Toc, toc, toc. Somos los azúcares de la leche y venimos a comentarte un asuntillo: que te has quedado sin lactasa, maja. Vete buscando calcio en otra parte y vete a casa que tienes mala cara. Ale, hasta luego.

Y allí me dejaron, con ganas de vomitar y sin la enzima que permite la digestión de la .

Esta explicación que parece medio en coña es muy en serio. Aquel día salí a entrenar y tuve que volver a casa porque estuve a punto de echar la merienda por la boca. Esa misma semana me había sentido rara dos veces y detecté que en todas esas ocasiones había bebido leche previamente. Así que, decidí eliminarla de mi dieta e integrarla pasado un tiempo para ver qué pasaba. Y sucedió lo que intuía, que me pegué con náuseas toda la mañana. Adiós, leche.

Si a ti tampoco te tolera la tal lactosa ésa, no te preocupes, al 75% de la población mundial, tampoco. Mal de muchos, consuelo de tontos. Y yo soy una tonta consolada. No, en serio, no pasa nada, hay alternativas. Aunque yo era adicta a este líquido blanco de origen animal, no fue un drama dejar de beberlo. Además de buenos sustitutivos, existen argumentos obvios que empujan a comprender a cualquiera que beber leche de vaca es antinatural. Piénsalo: somos el único animal que continúa consumiendo leche en la edad adulta y también, somos los únicos que bebemos la leche de otra especie. Es normal que en algún momento de nuestra vida el cuerpo la rechace.

El caso es que cuando les comenté a los de mi alrededor mi divorcio alimenticio la reacción en todos los casos fue: ¿¿Y el calcio?? Cheeeee, para el carro, tranquilidad. Existen muchos otros alimentos que nos ayudan a mantener los huesos sanos y fuertes. Toma nota: las hortalizas de hojas verdes como el brócoli, la col o la berza; las sardinas, las anchoas y los boquerones; los frutos secos como las almendras y las avellanas; las semillas de lino y sésamo o la quínoa; las naranjas; algunas legumbres, como las alubias blancas; el tofu; y ¡EL SOL! Un paseo a la luz de Lorenzo es una buenísima fuente de calcio.

No obstante, ser intolerante a la lactosa no significa eliminar los lácteos de la dieta. En algunos de ellos la lactosa casi no está presente y el organismo puede tolerarlos perfectamente -a no ser que tu reacción sea severa, entonces no-. Por ejemplo, los yogures y el queso -cuánto más curado sea, menos cantidades de azúcares contiene- son perfectos para añadir un chute de calcio extra.

ALTERNATIVAS PARA UNTAR LAS GALLETAS Y SUMERGIR LOS CEREALES

Para mí que me da asquillo que se reblandezcan las cosas que desayuno, el té es un buen sustituto de la leche. No es lo mismo, ni de lejos, pero a mí me encanta. Entiendo que para los amantes de ahogar las galletas en el Cola Cao, esta alternativa ‘no es bien’. Tranquis, troncos, las bebidas vegetales son vuestra solución, aunque, aviso, tienen un gustillo un tanto especial.

La ‘leche’ de arroz es mi favorita, porque es la que tiene un sabor más neutro. Contiene pocos lípidos, sólo grasas insaturadas, y nada de colesterol. Sin embargo, no aporta calcio ni vitaminas A o D, por lo que es recomendable tomarla enriquecida. Otra pega es que su contenido en proteínas es muy bajo, justo lo contrario que la bebida de almendras. A mí me resulta empalagosa, pero la verdad es que es mucho más completa: favorece la digestión, es rica en antioxidantes, es rica en proteínas, fibras, ácidos grasos insaturados y vitaminas A y B. Además, contiene magnesio, calcio y fósforo. Ahí es nada.

Otra opción es la ‘leche’ de avena, que también tiene telita de cosas beneficiosas y, además, ayuda a dormir mejor porque actúa positivamente sobre el sistema nervioso. Es rica en fibras, contiene calcio, hierro, magnesio, fósforo y vitaminas B1, B2, B3, D, E y K.

La bebida de soja no pienso ni probarla. Me echa para atrás que al 95% de las personas consultadas no les guste su sabor y, además, una vez leí que puede dejarte ‘nenuco’. Sin hijitos, vaya. Prueba a buscar en google: “Soja infertilidad”. Y lee. Yo paso, quiero mis gemelos.

También puedes optar por la leche sin lactosa, pero casi todas las que se venden en supermercados contienen algo, aunque sea en proporciones muy bajas.

Si éstas no son suficientes, tienes otras sugerencias aquí.

CONCLUSIONES DESLECHADAS

Tras seis meses de experimentos, puedo afirmar y afirmo que:

  • Me siento mejor sin consumir leche de vaca.
  • Los yogures y el queso, sin abusar, no me sientan mal. Así que creo que, efectivamente, tengo intolerancia a la lactosa y no alergia a la caseína -la proteína de la leche- que tiene unos síntomas más fuertes e impide consumir cualquier tipo de lácteos.
  • No pienso hacerme una prueba médica. No insistáis. No me hace falta para esto, me vale con los resultados del prueba-error.
  • Tras probar distintas variedades vegetales, me quedo con la bebida de arroz.
  • La sociedad tiene miedo a romper su relación con la leche por una mezcla de tradición/costumbre y temor a que se le rompan todos los huesos del cuerpo al instante. Repito, hay calcio más allá de los lácteos.
  • El consumo de leche aumenta la producción de mucosidad en el tracto respiratorio. Yo, sin tomarla, sigo siendo una fuente de mocos. Se supone que debería haber notado menos cantidad, pero en este punto no aprecio diferencias. Oh…
  • Me desligo de las corrientes anti-leche que están tan de moda ahora. Los extremos me aborrecen. No considero que todo el mundo tenga emprender una cruzada contra los lácteos, por eso no voy a enumerar las 300 enfermedades que se les atribuyen. No me lo creo. Simplemente, considero que está bien que se conozca que se puede vivir sin ellos.

¡Atención! Con este post no quiero hacer una campaña en contra de este alimento y tampoco soy una experta en el tema. Sólo pretendo contar mi experiencia, por si a alguien le sirve. ¡Salud!

Imagen | Charcodelocos

11 Comentarios

  1. Hola Saioa! Yo estoy en esa fase de experimentación con las bebidas vegetales porque mis digestiones son horribles en general, y he empezado desechando los lácteos un poco de mi vida. No radicalmente pero la leche es lo más fácil de cambiar e ir probando.

    Personalmente la de soja me gustaba mucho de sabor pero NO DIGERÍA ni a tiros, toda una experiencia. La de almendras no la he probado pero la de avena es una delicia =D tampoco me ha supuesto un trauma dejar la leche.

    Un saludo!

    • ¡Hola Raquellogs!

      En esas estoy yo también… De momento me quedo con la de arroz. A la de avena me estaba costando acostumbrarme al regustillo del final, pero es mi segunda favorita. La de sin lactosa y la de almendras demasiado dulces. Seguiremos probando 😉

      Un abrazo.

  2. Nuria M

    Anda!! a mi esto me pasó de pequeñita (pero no sabia que me pasaba) mi madre me obligaba a tomarme la leche todas las mañanas antes de ir al cole yo le hacia caso y como es obvio la echaba ipso facto otra vez por el fregadero… una fuente vaya.
    A mi si me causó un “trauma” mi madre erre que erre con que bebiera leche.. copón pues no ves que no me sienta bien… en fin la guerra mundial 🙂
    Hace mas de 15 años que vivo sin leche y aquí estoy, no pasa nada, mi sustitutivo fue beber zumo natural y arreando, continuo comiendo yogures y queso, frutos secos etc … tampoco me preocupé demasiado en tomar una fuente de calcio todos los días porque supongo que solo con ver bebida liquida “blanca” ya le cogía manía

    Saludos!!!
    P.D: Buen blog!

    • ¡Aloha, Nuria!

      JAJAJA me he reído mucho con el “colón pues no ves que no me sienta bien…” 🙂

      Cuando le conté a mi madre que iba a dejar la leche me soltó: “Ya te lo decía el médico de peque y tú nada, venga leche”. Vaaaaamos, ésta se creía que yo de pequeñita sabía lo que me recomendaba el pediatra jajajajaja. Madres…

      Espero leerte mucho por aquí. ¡Bienvenida!

      Un abrazo.

  3. Alber Dlc

    Yo en un arrebato de comer más saludablemente fui a nutricionista y lo primero que hizo es quitarme los lácteos que vienen de los animales. Después de un año, además de comer cereales y más verdura, estoy encantado con haber dejado la leche de vaca, eso no quiere decir que en cualquier momento comas algo o bebas algo con esta leche. Tomo leche de avena, aunque la de arroz y la de alpiste me gustan bastante también. Has hecho muy bien en cambiar. Somos el uníco animal que sigue tomando leche después del destete de la madre. Y como bien dices, el calcio lo tenemos en otros muchos alimentos; entre ellos los frutos secos.
    Por último decir que a mi me desaparecieron problemas de acidez de estómago y algo que no me imaginaba, los músculos se me endurecian mucho y me sentía oxidado. En cuanto cambie la leche, el cambio fue abismal.

    • Bienvenido al club 😉

      Gracias por compartir tu experiencia. Seguro que a alguien le sirve 🙂

  4. Alber Dlc

    Por compartir experiencias que no sea

  5. Edu Martín

    Muy bien redactado, explicado y con tu “toque” de humor. Yo ya me he pasado al otro lado!! Ya te contaré como va el cambio. Gracias y felicidades por el bolg.

    • ¡Muchas gracias, súper Edu!

      Me alegro que te pases al lado ‘oscuro’, porque realmente creo que es mejor para la salud 🙂

      Me vas contando, ¿vale?

      Gracias por leerme 😉

      Muuuuá

  6. Imanol

    Me he quedado muuuuy loco con lo de la leche de avena. Yo, depués de años de digestiones horribles ya no tomo leche, casi siempre té, y cuando me doy un capricho en forma de café lo corto con leche sin lactosa, que tampoco me sienta demasiado bien, pero de algo hay que vivir. Sin embargo, la contraria, aunque poca, hasta ahora tomaba leche de avena, y digo hasta ahora porque después de leer este post y lo que he leído por internés, me parece que se lo tendrá que replantear, que parece que es la mala malísima del cuento de la alimentación.

    Seguí escribiendo, que mola.

    • ¡Hola, Imanol!

      Anda, ¿y qué pasa con la leche de avena? Ilumíname que no tengo ni idea y me gusta aprender cosas nuevas.

      Gracias por leerme.

      Un abrazo.

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