Excursión a Zugarramurdi

Hoy, 4 de diciembre, soplo 26 velas. Tras ellas dejo la crisis del cuarto de siglo, esa que tan poco en serio os tomáis algunos cuando aludo a ella. Para celebrar que soy un año más sabia -y para remediar que soy un poco menos joven-, he furgoneteado, junto con mi querido Aitor, hasta las cuevas de Zugarramurdi, para cocinar allí el hechizo de la eterna juventud. Muahahahaha. La culpa de mi antojo excursionista, de Álex de la Iglesia.

Esta vez hemos ido para dominguear, a nuestra manera, un miércoles. Nada de pernoctaciones a no sé cuántos grados bajo cero, que sales a echar la meada preronquidos y se congela sin llegar al suelo. Bueno, eso, que lo de las cuevas no tiene mucho secreto: pagas 4 euros, andas a tu antojo por un recorrido boscoso más o menos establecido, te contagias de la magia de la brujería según seas más o menos creyente/impresionable/sensible/lunático, y, si no, te vas a tu casa pensando “qué coño pintan esos focos discotequeros en la cueva”. No, en serio, a grandes rasgos la excursió está bien y tiene su encanto. No son las típicas galerías subterráneas con estalactitas y estalagmitas, sino enormes salas donde -en teoría- brujas, brujos y don macho cabrío celebraban los aquelarres. Después, a la hoguera inquisitorial. Muy recomendable sumergirse en la ¿leyenda? y en la Historia. Con mayúscula.

Como la ruta es cortica, hemos decidido hacer hambre de la manera más gilipollina posible: persiguiendo unos caballos azules pintados sutilmente en el camino a las cuevas de Sara, que al final del trayecto perdían toda sutileza para tornarse invisibles. Resultado: nos hemos perdido. Solución: deshacer el camino con un tigre rugiendo en el estómago y dos mil maldiciones para los equinos de avatar. Anécdota uno: hemos encontrado las grutas francesas gracias a la VanVan a 100 metros del lugar donde nos habíamos dado la vuelta andando. Sí, somos medio lerdos. Consejo: di sí al GPS. Anécdota dos:

– Guardia Civil, buenas tardes. Paren el vehículo e identifíquense

– Eh… Yo no tengo el DNI

– ¿Nombre?

– Saioa

– Más

– Rolán

– Más

– Azcona

– ¿Fecha de nacimiento?

– 4 de diciembre del 87

– Felicidades

– Gracias

Anécdota tres y fin de la historia: Aitor, que siempre se encarga de preparar todo, ha metido en la furgo sandwichera, jamón york, queso y mantequilla para comer en condiciones. Se le ha olvidado el pan de molde en casa. JAJAJAJAJAJA.

  • Para los pernoctadores furgoperfectos: La Ruta de la Brujería que atraviesa Zugarramurdi, Sara y Urdax ofrece tres aparcamientos. Nosotros no hemos dormido en ninguno, pero según he leído están de lujo. ¡Ale, nos vemos en los parkings!

4 Comentarios

  1. Jotipe

    Aprendiza no mientas, que el pan de molde se te olvido a ti jajajja!!

    • JAJAJAJAJA (carita avergonzada) De todas formas, predica con el ejemplo, brujilla, y firma el comentario con tu nombre, no con el del aita 😉

  2. Javi

    Hola,soy de Jumilla tu no me conoces pero Aitor se imaginara quien soy.
    Este mes son las fiestas de la vendimia y me gustaria que vinierais

    • ¡Hola Javi! Acabamos de volver de un viaje en furgo y no te habíamos leído.

      Ojalá pudiésemos ir, pero hemos agotado las vacaciones ya 🙁 ¿El próximo año?

      Mil gracias por la invitación, estáis invitadísimos aquí también.

      Un abrazo.

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