El encierro, desde el vallado

Vivir los trabajando es jodido y, al mismo tiempo, enormemente enriquecedor. Trabajar tras la cámara y con el bolígrafo en la mano durante las fiestas más increíbles del mundo me brindó la oportunidad de descubrir seis miradas únicas del ‘momentico’ más conocido: el encierro. Además mi hígado ganó años de vida.

Día 7. Primer encierro. Primera jota. Primer cántico a

Se santigua. Mira al santo en la hornacina. Besa la medalla que lleva al cuello. Resopla. Salta. Suspira. Susurra un ruego a San Fermín. Se aferra a su fe en el ‘capotico’. Quedan cinco minutos para estrenar los encierros de San Fermín 2013.  “El primero siempre es especial. Los nervios y las emociones este día son al mismo tiempo indescriptibles, inseparables e inevitables”, dice el pamplonés Juanjo Martínez Gilabert. Este año corrió ante los astados por última vez.

Día 8. Desde el ‘dormitorio’ taurino

Los corrales de Santo Domingo sirven de cama para los toros que protagonizan cada mañana de San Fermín la carrera más peligrosa del mundo. Allí los desperezan a manguerazos. Allí escuchan a los mozos rezar con tres cánticos al santo morenico. Allí oyen el cohete y salen pitando. Después, 850 metros y cambio de dormitorio. Esta vez, en la Plaza de Toros. Y no habrá más mudanzas.

Día 9. La voz del encierro

No necesita presentaciones. El periodista Javier Solano, conocido en la calle como ‘La voz del encierro’, es una de las caras más famosas y queridas de las fiestas. Para el reportaje, acompañé a Solano a un paseo por 850 metros de adoquín en el que el periodista de TVE confesó sus inicios, su época de corredor, su amuleto sanferminero y sus mejores y peores retransmisiones.

Durante el trayecto, siete personas le detuvieron en apenas diez minutos en la Cuesta de Santo Domingo en busca de una foto, un apretón de manos, dos besos o una rápida conversación. Así es su vida en San Fermín, muy lejos del anonimato.

Día 10. In memoriam. Homenaje a los fallecidos en el encierro

Quince. Once navarros. En recuerdo de todos ellos. Esteban Domeño, Santiago Martinez, Gonzalo Bustindui, Casimiro Heredia, Julián Zabalza, Vicente Urrizola, Hilario Pardo, Juan Ignacio Eraso, Gregorio Górriz, José Joaquín Esparza, José Antonio Sánchez, Vicente Risco, Matthew Peter Tassio, Fermín Etxeberría y Daniel Jimeno.

Día 14. El encanto fotográfico de la Curva de Mercaderes

Entre las cuatro y las cinco y media de la mañana, la Curva de Mercaderes comienza a llenarse de cámaras. Se trata de un lugar privilegiado para obtener esa instantánea única del toro a escasos centímetros del objetivo sin jugarse el pescuezo.

Una quincena de fotógrafos esperan entre dos o tres horas cada encierro para ‘pillar’ un hueco en el vallado. Lo hacen como si de una pescadería se tratara. Un número por persona hasta completar los 13 huecos. Los adjudica, por orden de llegada, el fotógrafo más madrugador. Quienes se quedan fuera, tienen que buscar otro lugar.

Día 15. El encierro de la villavesa

La fiesta se ‘apaga’ en oficialmente el día 14, pero los más sanfermineros se resisten a guardar la ropa blanca en el armario y, tras cerrar los últimos bares, protagonizan a las 8 de la mañana del día después el ultimísimo encierro del año. Un San Fermín de carne y hueso se encarama a la hornacina del santo para protagonizar los cánticos y un mozo sobre la mítica Espada de Induráin hace las veces de toro.

¿Y dónde está la villavesa? Un ‘kit kat’ para quien no lo sepa: en Pamplona el autobús urbano es popularmente conocido como ‘villavesa’. Y seguimos. En el origen de este acto popular y no oficial, la manada de toros se sustituía por la línea de autobús que subía por la cuesta de Santo Domingo el día 15. Al parecer, la jarana no era del gusto de los ‘altos mandatarios’ de Pamplona y suprimieron la villavesa de las ocho en ese punto. Pero el boicot no ha podido con el pueblo, que sigue celebrando esta cita con muy buen rollo.

Imagen de portada: El fotón de Pedro Armestre, fotógrafo de AFP. Para mí -y para muchos- la mejor instantánea de San Fermín 2013

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