La importancia de decir adiós

Hace un par de años tomé la decisión de abandonar el grupo de amigos con el que solía juntarme. Había vivido y disfrutado mi adolescencia con ellos pero llegó el día en que confirmé que no tenía nada en común con esas personas y tuve que decir adiós. No sucedió nada traumático para que lo decidiera, simplemente sentí que lo que yo entiendo por amistad había desaparecido. Con cariño y sin culpables.

No es que ahora no tenga amigos, sino que estos son gente diferente con los que establecí un vínculo distinto. Cerré algunas amistades y abrí otras. No daré los motivos de esta despedida porque no viene al caso, lo que quiero decir es que cerrar relaciones es tan importante y complejo como crearlas y mantenerlas, es parte del ciclo.

Por casualidad, hace dos o tres semanas dos personas de mi entorno en momentos y circunstancias diferentes me mostraron que hay adultos sufriendo por culparse cuando una amistad ya no encaja en sus vidas, cuando ese vínculo ha muerto.

Durante la niñez, nuestros amigos son aquellos que juegan con nosotros, en la mayor parte de los casos ni siquiera los elegimos. Los compañeros de clase, los vecinos del barrio, los niños del pueblo… son nuestros amigos. Reducimos y pulimos estos vínculos a medida que vamos creciendo. Pero llega el día en que logramos un trabajo, encajamos con una pareja, construimos un hogar y criamos hijos. De pronto, cada nueva responsabilidad absorbe nuestro tiempo, aquel que antes dedicábamos en exclusiva a cultivar la amistad. Pretendemos entonces que la relación con nuestros amigos de la infancia y juventud permanezca intacta. Y me temo que esto es imposible: nunca volveremos a hacer hermanamientos de sangre (o saliva).

No significa que no vayamos a conservar alguna buena amistad, aunque el contacto será sin duda distinto, pero habrá personas que inevitablemente tendremos que dejar atrás y esto es algo que cuesta pero que debemos asimilar. Sí, nos comíamos el mundo junto a ellos, les confesábamos los secretos más profundos, fueron testigos de nuestras “primeras veces”, pero ya está, eso ya pasó. Ahora gozamos de la compañía de otras personas que cubren esos huecos afectivos. No por ello tenemos que renunciar a guardar a nuestros anteriores camaradas con cariño y entre algodones en nuestro corazón como parte fundamental e importante de nuestras vidas. Una cosa no quita la otra.

Lo habitual es que sintamos una culpabilidad asfixiante como les ocurrió a las dos personas que, como he dicho, me confesaron su agobio por decir adiós. Hasta que no comprendieron que las despedidas son comunes y naturales no disfrutaron de la sensación liberadora del desprendimiento: nuevas relaciones y sentimientos estaban esperando tras la puerta, sólo tenían que cerrar la anterior.

En uno de los casos, a la persona en cuestión le atormentaba la idea de la soledad, por eso no se atrevía a dar el paso. No alcanzaba a vislumbrar que estaba rodeada de otra gente dispuesta a acogerle con los brazos abiertos. De hecho, es imposible estar completamente solo en un mundo con unos 7.000 millones de habitantes. Las posibilidades de establecer una nueva relación son infinitas, aunque en ese momento se nos antojen imposibles.

Vivimos con miedo a dar portazos a las amistades porque a alguien se le ocurrió decirnos cuando eramos niños que “los amigos son los únicos que duran para siempre”. En realidad, tú eres la única persona que con toda seguridad te hará compañía toda la vida. Estaría bien que empezases a mimarte y a pensar en ti de vez en cuando.

14 Comentarios

  1. la bruja

    Cierto es que los amigos,los de la infancia los de la adolescencia o cualquier etapa de nuestra vida,nos han aportado mucho a nuestra formación como personas,momentos vividos con ellos nos han marcado nuestra personalidad.Pero cuando esos amigos ya no te aportan, hay que dar paso a nuevas amistades que te son gratas y te ayudan a seguir evolucionando y sobre todo a hacerte la vida más agradable.Lo importante es saber que esos amigos que tan importantes fueron en tu pasado, igual la vida los vuelve a poner en tu camino.Con lo cual no es un adios sino un hasta siempre.

    • Sí, quizá lo más adecuado sea un “hasta siempre”, al fin y al cabo siempre guardarás a esas personas en tu memoria y en tu corazón.
      Me gusta leer a La Bruja en el Charquito 🙂

  2. Anonymous

    Bueno antes de nada chapó por lo bien que escribes, y de las amistades que me vas a venir a contar..una cosa tengo clara desde hace tiempo,que para mi los verdaderoos amigos estan en la familia,porque son las unicas personas que estan SIEMPRE! los que de verdad te hacen ver las cosas como son, que nunca te mienten ni te mentiran,que no te dejaran de lado en los momentos más dificiles,que cuando estes feliz lo estaran contigo,los que comparten todos los días de tu vida y siempre con la mejor de las sonrisas,eso son buenos amigos, la gran familia!

    • Precisamente había incluido a la familia dentro de las relaciones que duran para siempre, pero pensé que yo tengo la suerte de que así sea, sin embargo hay muchísima gente sin familia o con una relación familiar problemática. No obstante yo estoy totalmente de acuerdo contigo. Sé que mi familia SIEMPRE estarán apoyándome y nunca me dejarán 😉

  3. Personal y reflexiva entrada…como tu blog. Felicitaciones y mucha suerte!
    Ramón
    P,D,: Si te gusta la fotografía y Photoshop te invito a pasar por mi blog DISEÑO GRAFICO CON PHOTOSHOP (www.ramonferrera.blogspot.com) donde de manera desinteresada enseño técnicas muy fácil de realizar para aplicar a nuestras fotografías y todo ello a través de mis tutoriales paso a paso. Espero te guste y sea útil.

    • Muchas gracias, Ramón.
      Le he echado un vistazo a tu blog porque me interesa el mundo del diseño gráfico y creo que podré sacar cosas interesantes de él. Espero seguir leyéndote por aquí 😉
      Un saludo.

  4. La amistad… Me da no se qué pensar hasta donde llega pues hasta a veces nunca se la ve venir… Miles de años e incontables personas construimos el término de amistad, como así otros relacionados como familia, amor y la despedida… Quiero decir con esto que la amistad hasta donde entiendo, se ostenta en sus vínculos específicos, haciendo cada amistad única e interminablemente definible, se fortalece con las experiencias vividas entre sí, que con anécdotas nos ayudamos a mantener vivas en la memoria, son los pilares de nuestra personalidad, comparten nuestra esencia… Nuestro desarrollo emocional siempre recurre a la memoria, siempre hay un regreso a los vestigios de nuestros sentimientos, y así los amigos, creo yo, jamás podría decirles adiós, pues viva donde viva, o valla donde valla, ellos siempre arman las valijas conmigo en mi corazón…

  5. ¡Olé tú, olé tú!

    • Me encanta que te haya gustado, Cris 🙂

  6. Anónimo

    Me encantó en su momento, como todo lo que escribes. Hoy no sé muy bien por qué, ha aparecido de nuevo en mi vida. No creo en las casualidades. Gracias por escribir. Muaa!. J.Krishnamurti.

    • Una vez más, mil gracias Ukaitz.

      Seguiré escribiendo, ni lo dudes.

      Un abrazo gigante.

  7. Pingback: Lo que Revela el Adiós | Corporación In-vitta

  8. Anónimo

    Yo estoy en eso tratando de decir adios a tres personas que han estado conmigo durante 10 años y que han ocupado el lugar de mi Familia ya qur yo no cuento con el apoyo de mi Familoa de sangre, Ahora estoy sufriendo mucho porque aunque para mi son las Personas mas importantes en mi Vida yo no soy para ellas… Y siento sufrimiento, por eso siento la necesidad de alejarme, cerrar esa puerta y abrirme a nuevas oportunidades, mas no sr como hacerlo.

    • Mucha fuerza para ese proceso de despedida que estás pasando. Es duro, pero, como dices, se te abrirán nuevas oportunidades. ¡Adelante!

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