La banca ética como alternativa

A menudo necesitamos culpar a los demás de los problemas propios para apaciguar nuestra conciencia. Da igual que en muchas ocasiones seamos los únicos responsables, casi siempre creemos, o queremos creer, que es una causa ajena la que los motiva. Piensa en este momento en el que la lo copa todo. Ya tienes una lista de culpables y ni siquiera sales en ella.
 
 
 
He estado reflexionando sobre los causantes de la crisis y nuestra tendencia a quitarnos responsabilidades de encima. Pedí opinión en Facebook y a gente de mi entorno y obtuve una respuesta clara: nadie dijo “Yo, yo tengo parte de culpa”. Pero, ¿y si la tenemos?
 
Yo misma era reacia a creer esto y tenía en el top ten de mi lista negra a los bancos, a la clase política, a las familias acaudaladas y a las grandes empresas. Pero precisamente el discurso de un banquero me abrió los ojos: Joan Antoni Melé. En realidad no es un banquero al uso: recibe aplausos, apuesta por la transparencia bancaria y no se quiere jubilar. De él saqué la idea de que nosotros también estamos cargándonos España. Pero escucha, no pongas el grito en el cielo todavía. Quizá estemos en lo cierto.
 
SOMOS CÓMPLICES DE LA ESPECULACIÓN
 
Está claro que quien controla el dinero de bancos y cajas de ahorro no controló nada. Es decir, el Banco de España, que realiza auditorias anuales a estas entidades, no puso límite a los millones de millones que, en lugar de ir a parar a las empresas y crear una economía real, se destinaron a crear burbujas inútiles que no sirven a nadie. Al menos no a lo que entendemos por ciudadano medio. Esto, en cualquier momento y más ahora, es intolerable pero resulta que nosotros lo permitimos manteniendo nuestro dinero en donde no debemos.
 
Estamos muy enfadados con nuestros dirigentes, ya no soportamos más la situación. Sin embargo, refunfuñamos desde el sofá y entre nuestro grupo de gente de confianza. Esto no puede ser, así nadie nos oye, de este modo nunca conseguiremos nada más que agrandar el malestar. Si fuéramos estacas entendería que estuviésemos ahí sin hacer nada, pero no lo somos, así que deberíamos actuar.
 
No sé si lo has pensado, pero mientras le gritamos a la televisión “Sois unos ladrones”, seguimos permitiendo que con nuestro dinero se siga financiando la explotación infantil, la fabricación de armas, el deterioro del medio ambiente. ¿Por qué? Porque ni siquiera le preguntamos al banquero qué demonios hace con nuestro dinero, así que él lo sigue utilizando para lo que le permitimos, esté mal o bien.
 
Desconozco en qué momento de mi vida olvidé que la única dueña de mi dinero soy yo. No sé cuándo, pero todos lo hacemos. El dinero no está en el banco, está pululando por el mundo y tenemos el poder de decidir dónde queremos que esté. Pregúntate: ¿A quién sirve mi dinero? Y cuando sepas la respuesta, decide si es eso lo que quieres. Siempre puedes reubicarlo al servicio de tus valores, de tus sentimientos, de tu intuición.
 
LA
 
Ante la desconfianza en los bancos, el hueco entre el colchón y el somier se convierte en la alternativa más segura para tener el dinero a salvo. Sin embargo, te sorprenderá saber que hay un tipo de banca estrechamente ligada a la ética que cumple con esa función y quizá sea una buena solución. Al fin y al cabo, bajo el colchón, el dinero tampoco está tan protegido. Los ladrones fisgarían ahí en primer lugar. Bromas a parte, trata de abrir un poco tu mente y dale una oportunidad.

El gran es el banquero ético más conocido en España, aunque no el único. Él es el subdirector de Triodos Bank, un banco que nació en 1980 y que se dedica a lo mismo que todos los bancos: invertir el dinero que le llevan sus clientes en proyectos, empresas… Pero con una gran diferencia, sus directivos tienen una escala de misiones en la que el beneficio económico está en último lugar. También buscan ganar dinero, por supuesto. Sin embargo, ésta no es su prioridad. Lo entenderás mejor con una frase del propio Melé: “Para nosotros, la economía no es que unos ganen mucho y otros pierdan, sino que todos ganemos, aunque eso signifique ganar menos”.
 

En España, además de Triodos Bank, existen otras iniciativas de Banca Ética: Fiare, Coop57, CASX… Estas entidades se caracterizan por la transparencia radical a través de informes detallados de sus operaciones; la financiación exclusiva de proyectos culturales, sociales y medioambientales al margen de actividades especulativas; y, además, promueve el uso responsable del dinero. Es decir, que los clientes conocen en todo momento dónde está su dinero al tiempo que éste se utiliza para financiar causas éticas.

 
A priori es comprensible que desconfíes: “Los bancos son todos iguales, ¿por qué iba a ser este diferente?”. Por ponerte un ejemplo, Triodos Bank continúa creciendo en los cinco países de Europa donde está presente. De hecho, en España, la entidad atrajo un 35% más de clientes este año.
 
Piensa que estos bancos no dejan de ser bancos pero no manejan tu dinero como tiburones con hambre de ganar más y más y más, sino con la misión de que el dinero sirva a las personas. Hay gente que tiene tanto dinero que no sabe qué hacer con él, y otros tienen muy buenas ideas y carecen de dinero. La banca ética lo canaliza en este sentido. Aunque te genere dudas, por lo menos plantéatelo, visita sus webs, infórmate… Como en la política, en la banca también hay alternativas.

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