Furgoperfectos: cuatro días por Euskadi

Aitor finaliza su habitual partida de Tetris colocando el equipaje perfectamente alineado en el maletero de su Volkswagen Multivan TopStar, VanVan para los amigos. Mientras, yo rebusco en la cajita de los CD’s y hago una selección premium para el viaje: la furgo sonará a Nirvana, The Offspring y NOFX. Es diciembre, hace frío, pero no importa, ¡Free camping is not a crime! En realidad, nosotros esta vez no acamparemos, pero sí mearemos con el culo al aire y los termómetros temblando. Y eso también es muy valiente.

Tenemos como primer destino el Santuario de Arantzazu, en Guipúzcoa. El GPS no tiene actualizados los mapas así que nos lleva por una carretera que a ratos se transforma en camino, eso sí rodeados de un bosque precioso y evitando los peajes. Al más puro estilo del estereotipo de catalán, la pela es la pela. Llegamos al lugar en torno a las 17.30, justo cuando el sol de otoño comienza a dar paso a otras estrellas. Yo de primeras me esperaba otra cosa, demasiado comercializado. Sí, la basílica vanguardista está muy bien, impacta la originalidad del edificio por fuera y por dentro, el colorido de una cripta convertida en obra de arte, los 14 apóstoles de Oteiza, el paisaje de barrancos infinitos… Pero, en mi opinión, la tienda de souvenirs chirría y más aún el mamotreto de hormigón llamado Parketxe, que actúa como centro de interpretación del Parque Natural que rodea al santuario.

Cuando la noche se echa encima decidimos realizar una expedición al cercano pueblo de Oñati, puesto que hemos olvidado comprar pan para nuestro menú de bocadillo. La búsqueda se torna complicada cuando recordamos que es 6 de diciembre, día de la Constitución española (ejem, ejem), pero conseguimos hacernos con dos humeantes barras de pan en la que probablemente sea la única cafetería con la persiana en alto. Decidimos que será bonito amanecer en Arantzazu y volvemos sobre nuestros pasos para pasar la noche allí. Devoramos la cena junto a unas Voll-Damm (mi cerveza favorita, oiga) y a dormir.

 Amanecemos rodeados de montañeros y esquiadores, el párking del Santuario es punto de inicio de muchas rutas por los montes de la zona. Nosotros no hemos venido equipados para ello así que optamos por acercarnos al Misterio, un pequeño edificio que alberga un espacio zen pensado para meditar y estar en silencio. A Aitor le encanta la música que susurra ahí dentro, a mí me agobia estar encerrada en un cubículo de cemento aunque albergue una pequeña zona natural. Prefiero el aire libre para encontrarme con mis ideas. Aún y todo creo que no está mal la idea. Como los pronósticos meteorológicos se cumplen y llueve, emigramos a otra zona en la que termina diluviando más. Visitamos los pueblos costeros de Deba y Mutriku prácticamente desde la furgo, sin opción de sacar la Canon a pasear.

 Bilbao se nos antoja la mejor opción para pasar la tarde, no entraba dentro de nuestros planes turistear por un centro comercial pero con la que está cayendo no queda otra. Puede ser un buen momento para saludar al señor Roca. Como hemos arramplado con nuestras provisiones gastronómicas, aprovechamos para adquirir productos que se puedan degustar dentro de la VanVan sabiendo que no podemos cocinar. Una ensalada prefabricada con salsa César, pollo, queso y picatostes incorporados y un par de latas de pulpo con su indigerible aceitorro letal conforman nuestra austera lista de la compra. Con las necesidades cubiertas ponemos rumbo a San Juan de Gaztelugatxe. Pernoctaremos allí.

El párking del restaurante Eneperi nos acoge en la oscuridad envuelto en viento y agua. La noche transcurre inquieta por el sonido de ambos elementos, unos tapones recomponen nuestro sueño. Más vale prevenir que lamentar. Amanecemos tarde y con más lluvia. Esta vez no podremos ascender los 231 escalones hasta la ermita ni tirar tres veces de la campana para después pedir un deseo como manda la tradición, tampoco fantasear sobre cómo subieron los invitados de la boda de Anne Igartiburu hasta allí. Bueno, esto último sí, no es necesario ascender para compadecerse. Admiramos la costa acantilada al tiempo que desayunamos cobijados en la VanVan. San Juan de Gaztelugatxe nos da los buenos días entre paraguas, los de los turistas que se fotografían frente a nosotros.

 La siguiente parada nos lleva a la central nuclear dormida de Lemóniz, que tras un dique desafía inactiva al mar. Yo desconocía la historia, pero Aitor me pone al día: resulta que en Euskadi surgió un movimiento popular antinuclear que ETA aprovechó para hacerse notar y boicoteó la puesta en marcha de la central ejecutando varios atentados y cobrándose la vida de 6 personas. Finalmente, la moratoria nuclear decretada por el Gobierno socialista de González en 1982 paralizó las obras. El contraste de los dos reactores de hormigón inertes con la vida del oleaje y el graznido de las gaviotas que ahora se adueñan del lugar me estremece. También el relato de la historia que deambula tras la alambrada.

Continuamos el contorno de la costa vizcaína hasta vislumbrar el letrero de entrada a Armintza, un barrio costero del municipio de Lemoniz, en el que todavía acostumbran a transportar la carga en carros tirados por bueyes. Un pequeño vestigio rural que me reconforta. La parada es corta porque queremos llegar hasta el bosque de Oma antes de que acabe el día. Un montón de ojos, siluetas y pinturas abstractas de vigorosos colores nos esperan allí descansando sobre los troncos de los pinos, obra del artista Agustín Ibarrola.

 La llamada de unos amigos con una oferta irrechazable nos catapulta a Logroño. Nuestra visita furgoperfecta por Euskadi acaba aquí, pero la aventura continúa de pinchos en la capital riojana.

 Esta la historia de cuatro días, mil kilómetros y 140 euros.

10 Comentarios

  1. gran relatiko, gran pareja

    • ¡Gracias, Ukaitz! Siempre dando vida al Charco 🙂

  2. Anonymous

    Qué buen vídeo Rolán! Y qué majos… Ale, a ver si te leo otro post antes de pasar por el hospi Muaaakkk

    • ¿Has visto como mantengo vivo mi espíritu de reportera? Antes de pasar por el hospital te toca votar a Charcodelocos en los Premios 20Blogs jiji Eso te pasa por meterme en la movida… Un besazo, Joana 😉

  3. Nosotros no tenemos furgo…. Pero el saxo de Vero, mi novia es poderoso. Lo mismo te trae de vuelta de madrugada de un BBK Live, que olfatea los mejores campings en verano.

    Sana envidia. Nosotros nos reservamos las vacaciones escolares de navidad para dar una vuelta por territorios ignotos.

    Cuidense, excursionistas! Al más puro estilo día de la marmota.

    • El saxo de Vero sirve perfectamente para este tipo de experiencias. Eso sí, en verano. El caso es conocer el mundo y vivir la vida. Quizá algún día nos encontremos en el camino 😉

      Espero que todo haya mejorado, Pablo. Un abrazo, A jar of flies.

  4. Javi G

    Arantzazu… con Offspring. Muy bueno

  5. Anónimo

    Jumm este apartado de tu charco no crece…ya no viajas en furgo??

    • A esta sección le empezaré a meter cañita en cuanto el invierno y su climatología adversa me lo permita 😉

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