Hasta nunca, ETA

Cualquier sitio hubiese sido perfecto para recibir LA NOTICIA. Yo estaba en la redacción, a punto de acabar mi jornada laboral. Eran las 18.59 horas del 20 de octubre de 2011 y me dedicaba a darle al F5 en la web de Gara para ver si se cumplían los rumores que corrían a través de Twitter. Y se cumplieron, vaya si se cumplieron. Nunca olvidaré las 19.00 horas de ese jueves, ni el minuto siguiente, ni el anterior, ni las horas posteriores, ni dónde me encontraba entonces. Creo que fue adrenalina lo que recorrió mi mente y mi cuerpo. Sí, adrenalina provocada por un torbellino de tensión, de recuerdos, de esperanza y de alivio.
Un día histórico: anunció el cese definitivo de su actividad armada. Sin comillas, a palo seco, pero bastante más fácil de digerir que un tequila en las mismas condiciones. El mensaje llegó, esta vez, claro y sin trucos. Euskadi Ta Askatasuna abandonaba así el juego cobarde al que se resignó con la primera acción violenta en la década de los 60. 
 
He leído y seguiré leyendo que no es suficiente y seguirán tratando de convencerme y me mostrarán pruebas de que “esto ya pasó” y veré a gente auto flagelarse con el rencor. Y qué queréis que os diga, me da una pena tremenda que haya quien no pueda disfrutar de este momento de como yo. Me remito a palabras del amigo Jorge Nagore: “Hace un sol de la hostia. Que no lo nublemos por querer encima que el calor sea inmediato”. El primer paso ya está dado, los demás llegarán.
 
No es tiempo para el odio, el resentimiento y la rabia. No podemos entregarnos al mismo juego que ellos practicaron. Hay que dar paso al diálogo para poder convivir pacíficamente en una sociedad tolerante con distintas ideologías. Ahora, la defensa de todos los ideales debe continuar por el camino de la democracia y a través de la paz.
El pueblo vasco también dijo ¡BASTA! El pueblo que defendía ETA a cal y canto también rechazó y despreció un modo de actuar que sólo tiene cabida en el mundo de los monstruos y no en el de los humanos. La bestia ha caído porque sus métodos no son válidos para nadie, porque ya ni ella misma comprendía ese bucle de sinrazón que alimentaba su rabia. La sociedad entera ha ganado.

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