Rabia verde esperanza

Hoy llueve. Los días grises con agua cayendo del cielo nunca me han gustado. Me vuelvo nostálgica e hipersensible. Hoy llueve y el verano se ha esfumado. El verano me recuerda a mis primos, Aritz e Ibai. Y la nostalgia aviva el recuerdo, los días grises también.Aritz nos hizo una pulsera. Una a cada uno de la familia y somos treinta y tres. Treinta y tres pulseras. La mía es verde, verde esperanza. Esperanza, eso que nunca se pierde. Su familia no la perdemos y ellos espero que tampoco. Con esto de los recuerdos me he puesto a buscar como loca una carta que escribimos cuando se los llevaron. La he encontrado y he llorado. Rabia, mucha rabia, pero rabia verde esperanza. Hoy va por ellos.

Momentos duros y difíciles nos está tocando pasar, vosotros lo sabéis mejor que nadie. Momentos duros y difíciles que nos llevan a recordar momentos gratos y felices. Ejemplos hay un montón… Cuando tú, Ibai, lucía orgulloso tu kiliki caravinagre que te hizo el tío Ángel y el traje que con tanto cariño te cosió tu madre. También nos acordamos de cómo con una silla y una toalla hacías el más majestuoso de los reyes europeos y te ponías a bailar firme y altivo con la música que tú mismo tarareabas. Y tú, Aritz, el nervio que tenías jugando al fútbol… que lo mismo estabas en tu portería que marcando un gol en la contraria. Saioa y Jaione recuerdan cuando en la piscina cubierta hacíais natación sincronizada, ¡qué payasos! Jiji.

Esas pequeñas cosas son las que os tienen que mantener con fuerza. Esas y vuestras ilusiones y esperanzas de futuro con vuestros familiares, amigos y respectivas novias.
[…]
Todos nosotros nos sentimos muy orgulloso de que seáis nuestros hijos, sobrinos, primos y nietos. El abuelo, desde donde esté, seguro que está más cerca vuestra que nadie, ya sabéis porqué. Y la abuela Nati está con vosotros en todo momento.
Un besazo enorme que esperamos daroslo muy pronto de un modo o de
otro, aunque mejor de uno que de otro 😉

[Fragmento de la 1ª carta a Aritz e Ibai]

Lo dicho… ¡hasta muy pronto! ¡Verde esperanza!

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